
Cuando
una banda logra que su música trascienda barreras culturales y se convierta en
un idioma universal, el resultado es algo más que un disco, es un manifiesto
porque METAL FORTH es eso y una obra que reafirma el espíritu irreverente de
BABYMETAL para lanzarlo a una dimensión global, uniendo escenas, estilos y
continentes en un mismo pulso. En apenas diez pistas, la agrupación dibuja un
mapa sonoro donde Japón se enlaza con varios países del mundo, sin perder jamás
su sello inconfundible
En
esta nueva entrega, BABYMETAL no solo se limita a mostrar su versatilidad, sino
que la convierte en un arte ya que cada tema se siente como un pasaporte sonoro
que nos transporta a una geografía distinta pero siempre bajo la misma bandera,
ósea, la del rock reinventado porque la banda rompe cualquier idea
preconcebida, desafiando a quienes creen que el género tiene fronteras y
demostrando que su ADN artístico está hecho para mezclarse, mutar y evolucionar
sin pedir permiso.
Lo
que hace único a METAL FORTH además de su diversidad de influencias, es la
forma en que todas ellas se integran en un concepto cohesivo, aquí no hay
sensación de collage improvisado, sino la de un plan cuidadosamente diseñado
para que cada colaboración aporte una pieza clave al rompecabezas. Es como si
BABYMETAL hubiera tomado el mapa del mundo y lo hubiera redibujado a base de
guitarras, baterías y voces, creando un territorio nuevo donde todos los
estilos pueden convivir.
Lejos
de repetirse o jugar sobre seguro, BABYMETAL construye en este nuevo álbum un
auténtico laboratorio de ideas donde el metal deja de ser un género limitado y
se convierte en un territorio infinito para explorar. Es un disco que respira
ambición pero no de la forma arrogante que pretende impresionar con
grandilocuencia vacía, sino de esa ambición creativa que busca descubrir cuánto
más lejos puede llegar un concepto sin perder su esencia.
Cada
canción es una puerta hacia un mundo distinto y sin embargo, todas forman parte
de una misma casa, por ejemplo, “from me to u” con Poppy abre el disco con un
equilibrio perfecto entre dulzura y contundencia ya que es luminosa pero con
una base rítmica que golpea con firmeza, luego, “RATATATA” junto a Electric
Callboy es un estallido de energía pura como una fiesta sin frenos que
convierte la agresividad en algo divertido y contagioso y “Kon! Kon!” con
Bloodywood combina percusiones tribales, riffs densos y una actitud guerrera que
se siente tan fresca como inesperada.
Posteriormente
“Song 3” brilla como un estallido melódico cargado de dinamismo, jugando con
cambios rítmicos que mantienen al oyente en constante alerta en donde más
adelante, llega “KxAxWxAxIx”, una pieza de espíritu caótico y divertido que
abraza la teatralidad de BABYMETAL y la lleva al límite con una energía casi
punk. En contraste, “Algorhythm” introduce una atmósfera más enigmática y
envolvente, construida sobre capas electrónicas que rozan lo hipnótico,
mientras que “White Flame” se siente como un tema que mezcla la intensidad
instrumental con una majestuosidad casi cinematográfica.

La
producción de KOBAMETAL merece un capítulo aparte porque aquí no hay notas
fuera de lugar ni arreglos improvisados, cada segundo de esta obra es diseñado
para atrapar al oyente, además, la mezcla es precisa pero sin perder calidez ya
que cada instrumento y voz ocupan su espacio exacto, lo que permite disfrutar
tanto de un breakdown furioso como de un susurro melódico sin que uno opaque al
otro, provocando que haya un equilibrio sólido entre lo técnico y emocional que
pocas bandas logran con tanta naturalidad.
En
“Sunset Kiss”, Polyphia introduce un virtuosismo instrumental que se funde con
el toque pop sofisticado de BABYMETAL, creando una de las piezas más elegantes
del disco, luego, “My Queen” con Spiritbox es probablemente la más emocional ya
que es un viaje que arranca con atmósfera oscura y termina en un estallido
desgarrador donde la voz de SU-METAL y Courtney LaPlante se entrelazan como si
siempre hubieran cantado juntas.
Por
su parte, “METALI!!” con Tom Morello es puro descaro gracias a que un guiño al un
metal y al espíritu rebelde que lo hizo grande con solos tan impredecibles como
la propia trayectoria de BABYMETAL. Es un tema que vibra con energía
desbordante donde cada riff parece encender una chispa de anarquía controlada,
en donde la la guitarra de Morello se convierte en un personaje más dentro de
la canción, dialogando con las voces y retando a la estructura convencional del
metal.
Lo
más admirable es que a pesar de la cantidad y variedad de colaboraciones, el
disco nunca pierde cohesión, no hay sensación de “álbum de invitados” donde cada
canción parece desconectada, aquí todo fluye como un concepto unificado. Esto
se debe a que cada artista invitado no solo presta su talento, también se
integra por completo en el ADN del grupo, sumando sin restar identidad, dando
un resultado que, aunque abierto y diverso, sigue siendo inconfundiblemente
BABYMETAL.
Al
final, este nuevo material discográfico también demuestra que el kawaii rock ha
madurado, lo que en sus inicios podía verse como un experimento curioso, hoy es
una fórmula sólida que sabe adaptarse, reinventarse y sorprender sin caer en lo
predecible. La mezcla de agresividad, melodía y teatralidad sigue intacta pero
ahora está respaldada por una visión global que no teme cruzar géneros, idiomas
y tradiciones musicales.
En
definitiva, METAL FORTH es una obra que invita a replantear lo que el género
puede ser, es versátil, enérgico, emocionante y sobre todo genuino, siendo así una
experiencia que merece escucharse de principio a fin para luego volver a
empezar y descubrir nuevos detalles en cada repetición, además de que es un
viaje sonoro que reafirma que el rock cuando se atreve a hablar en mil idiomas,
se expande, evoluciona y late con más fuerza que nunca.
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