El Gran Diluvio: Una película surcoreana que impacta por su forma pero que se desmorona cuando intenta contar algo más

El Gran Diluvio es una de esas películas surcoreanas que en apariencia, lo tiene todo para funcionar, una premisa ambiciosa, un espectáculo visual sólido y un reparto que eleva cada escena. Sin embargo, conforme avanza, queda claro que no basta con verse bien ni con estar bien interpretada porque bajo su superficie impactante, se esconde un problema grave, un guion incapaz de sostener su propia propuesta narrativa.

La historia se centra en un mundo devastado por una inundación global en la que una mujer y su hijo, intentan sobrevivir dentro de un edificio que poco a poco es devorado por el agua, haciendo que lo que inicia como un thriller de desastre y supervivencia, se vaya mutando hacia una historia de ciencia ficción que introduce conceptos como simulaciones, inteligencia artificial y la preservación de la humanidad, expandiendo su ambición temática pero también complicando innecesariamente su relato.

Desde el apartado técnico, El Gran Diluvio demuestra un nivel notable que resulta imposible ignorar, los efectos visuales están bien integrados y logran transmitir de forma constante la sensación de amenaza, haciendo que el agua se convierta en un elemento opresivo más que en un simple recurso espectacular. La puesta en escena aprovecha los espacios cerrados para generar claustrofobia, mientras que la fotografía y la iluminación refuerzan la idea de un mundo al borde del colapso. 

Además, las interpretaciones funcionan como uno de los pilares más sólidos de la película ya que el elenco consigue dotar de humanidad y peso emocional a situaciones extremas, sosteniendo la credibilidad del relato incluso cuando la narrativa empieza a desmoronarse. Existe una intención clara de construir un vínculo emocional fuerte que sirva como ancla para ti y en varios pasajes ese objetivo se cumple gracias al compromiso actoral y a la expresividad de los personajes.

Sin embargo, todo este despliegue se ve seriamente comprometido por un guion que no logra ordenar su propia ambición, El Gran Diluvio intenta abarcar múltiples géneros y discursos como cine de desastre, drama íntimo, ciencia ficción especulativa y reflexión sobre la inteligencia artificial pero lejos de integrarlos de manera orgánica, el escrito los presenta de forma fragmentada, provocando que la historia avance sin una dirección clara y con un ritmo irregular que arroja varias inconsistencias.

Los giros argumentales aparecen sin la preparación adecuada ya que están más preocupados por sorprender que por construir sentido, luego, las reglas del mundo que plantea la película se sienten inestables y poco definidas, lo que genera confusión y debilita la inmersión porque estos conceptos que podrían haber sido el corazón del relato, se quedan apenas esbozados, mientras que otros se introducen tarde y se resuelven con prisa, restándoles impacto y profundidad.

Esta debilidad narrativa termina afectando directamente al componente emocional de la cinta porque a lo largo del metraje, existen momentos diseñados para ser decisivos o conmovedores que no alcanzan su máximo potencial porque carecen del desarrollo previo necesario, provocando que la película parezca confiar demasiado en sus imágenes y en la intensidad de sus escenas, descuidando la coherencia interna que permitiría que esas emociones realmente sean significativas

Dicho lo anterior, El Gran Diluvio se sostiene como una experiencia entretenida y visualmente poderosa con actuaciones que hacen un esfuerzo evidente por elevar el material, no obstante, su guion termina siendo un lastre imposible de ignorar ya que es una acumulación de buenas ideas mal conectadas que impiden que la película trascienda, siendo cine que impacta por su forma y ambición pero que se queda corto justo en el elemento que debería unirlo todo, ósea, una narrativa sólida y bien construida.

En definitiva, El Gran Diluvio es una película que se sostiene sobre un contraste evidente, por un lado, es un espectáculo técnico bien ejecutado con actuaciones comprometidas que logran mantener el interés pero por el otro, el guion desordenado diluye su propio impacto y sabotea el peso de sus ideas, provocando que la falta de una estructura narrativa clara impida que su ambición se traduzca en una experiencia verdaderamente memorable, es un filme que entretiene pero que deja la sensación de haber podido ser mucho mejor.

 

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