Solo
un año después de haber estrenado Rescate Implacable, Jason Statham regresa al
cine de acción, en donde a sus casi 60 años de edad, sigue demostrando que
todavía no piensa retirarse del género que lo ha convertido en una de sus
figuras más representativas y El Guardián: Ultimo Refugio, lo nuevo de este
héroe británico, funciona como una película que pese a no reinventar la
fórmula, vuelve a poner sobre la mesa ese estilo directo, físico y contundente
que ha definido su carrera y que mantiene intacto su lugar como uno de los
últimos grandes rostros del cine de acción.
La
historia se centra en Michael Mason (Jason Statham), un antiguo asesino al
servicio del gobierno que ha decidido retirarse y vivir aislado del mundo para
dejar atrás su pasado violento, sin embargo, su tranquilidad se rompe cuando
rescata a una niña atrapada en medio de una tormenta, un acto que termina
atrayendo nuevamente la atención de las fuerzas que alguna vez lo utilizaron
como arma y a partir de ese momento, Mason se verá obligado a regresar a un
mundo que intentó abandonar, enfrentándose a enemigos que no están dispuestos a
permitir que alguien con su pasado desaparezca sin dejar rastro.
Uno
de los principales puntos a considerar en El Guardián: Último Refugio es que su
historia rara vez intenta salirse de los caminos ya conocidos del cine de
acción ya que abraza sin demasiada resistencia varios de los tropos más característicos
del género como el asesino retirado que busca paz, el pasado que
inevitablemente regresa para perseguirlo y la necesidad de proteger a alguien
vulnerable que termina devolviéndole un propósito, provocando que muchos
momentos de la trama resulten predecibles.
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En
ese sentido, el guion no apuesta por la sorpresa ni por la complejidad porque su
construcción es directa, funcional y bastante consciente de las reglas del tipo
de historia que está contando, sin embargo, dentro de esa simplicidad, también
hay un cierto orden narrativo que permite que la cinta nunca pierda el ritmo ni
se desmorone en su desarrollo ya que avanza con claridad, las motivaciones de
los personajes se entienden sin complicaciones y cada escena cumple empuja la
narrativa hacia adelante.
En
cuanto a sus elementos cinematográficos, la dirección entiende perfectamente el
tipo de historia que tiene entre manos ya que apuesta por una puesta en escena
directa donde las secuencias de acción privilegian la claridad visual sobre el
exceso de artificio, las peleas se sienten físicas, contundentes y cercanas,
mientras que el montaje mantiene una fluidez constante que evita que la tensión
se diluya, haciendo que el filme opta por una acción más cruda y funcional que te
mantiene dentro de la persecución.
También
es cierto que el escrito recurre a varios clichés que ya se han visto innumerables
veces dentro del género si nos vamos con los temas de la conspiración
gubernamental, los antiguos compañeros convertidos en enemigos, las
persecuciones constantes y la inevitable confrontación con el pasado pero
curiosamente, el filme parece aceptar esa naturaleza sin intentar disfrazarla
ya que decide utilizarlos como parte de una fórmula conocida que bien
ejecutada, sigue funcionando para ofrecer entretenimiento.
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En
medio de todo esto, la verdadera fortaleza de la película termina siendo Jason
Statham, quien no necesita reinventarse para dominar este tipo de historias ya
que su presencia por sí sola, aporta credibilidad a cada escena de acción, en
donde su estilo físico, actitud estoica e intensidad con la que interpreta a
estos personajes convierten lo que podría ser una trama genérica en algo mucho
más disfrutable, haciendo que cada pelea, persecución y momento de tensión
encuentran fuerza en un actor que entiende perfectamente el género de acción.
Dicho
lo anterior, podemos decir que este filme termina funcionando como una especie
de recordatorio de por qué Statham sigue siendo una figura fundamental dentro
del cine de acción moderno ya que en una industria donde muchos héroes del
género dependen excesivamente del espectáculo digital, él continúa apostando
por una presencia más física, directa y contundente, logrando que esa
combinación de brutalidad controlada y carisma silencioso, termine elevando la
película por encima de sus propias limitaciones narrativas.
En
definitiva, El Guardián: Último Refugio no intenta cambiar las reglas del cine
de acción pero sí nos recuerda por qué esas reglas siguen funcionando cuando se
ejecutan con eficacia ya que pese a ser predecible y apoyarse en varios clichés
del género, ofrece un entretenimiento sólido, directo y sin rodeos que nos vuelve
a confirmar que Jason Statham sigue siendo una presencia imprescindible dentro
de este tipo de historias ya que cada vez que estrena algo nuevo, el
entretenimiento sigue estando asegurado.
Calificación: 7.5/10
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