Almost There: El regreso más suave, maduro y emocionalmente honesto de The Academy Is...

Después de casi dos décadas de silencio, The Academy Is... finalmente regresa con Almost There, un álbum que desde el primer minuto deja en claro que la banda ya no está interesada en perseguir la misma energía explosiva y juvenil que definió gran parte de su sonido en los 2000, sino en construir algo mucho más reflexivo, elegante y emocionalmente sincero y aunque probablemente no sea el mejor disco de toda su carrera, sí termina siendo uno de los más sólidos, consistentes y sorprendentemente entretenidos que han lanzado hasta ahora porque logra mantenerse interesante de principio a fin.

Honestamente, resulta imposible hablar de este álbum sin mencionar lo increíblemente infravalorada que siempre ha sido The Academy Is... porque aunque fueron parte importantísima de toda aquella explosión del rock a mediados de los 2000, la realidad es que nunca recibieron el reconocimiento que verdaderamente merecían ya que mientras otras bandas de la época terminaron convirtiéndose en fenómenos gigantescos, The Academy Is... quedó atrapada en una especie de limbo extraño donde muchísima gente reconoce canciones aisladas pero muy pocos realmente se detuvieron a valorarlos.

Con base en ello, eso es justamente lo que vuelve tan especial a Almost There ya que funciona casi como un recordatorio de que The Academy Is... siempre tuvo muchísimo más talento y sensibilidad musical de lo que normalmente se les reconoce, incluso ahora, después de tantos años, siguen teniendo la capacidad de crear canciones emocionalmente fuertes, memorables y llenas de personalidad sin necesidad de depender únicamente de la nostalgia  porque aquí, la banda logra sonar madura, honesta y completamente consciente del paso del tiempo, convirtiendo esa evolución en una de las mayores fortalezas del álbum.

Lo primero que más sorprende del disco es que este es fácilmente el más suave y atmosférico que ha hecho la banda, aquí las guitarras ya no buscan sonar frenéticas o explosivas, sino crear ambientes mucho más cálidos, nostálgicos y melancólicos que envuelven completamente cada canción, mientras que la producción apuesta muchísimo más por las texturas, los espacios y las emociones que por la velocidad o la intensidad, dándole al disco una identidad muchísimo más madura y elegante en la que todo se siente relajado, contemplativo y hasta cinematográfico por momentos.

Canciones como “2005” representan perfectamente la esencia emocional de todo el proyecto porque más que una simple canción nostálgica, funciona como una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre crecer y sobre la distancia entre quienes éramos antes y quienes somos ahora, además, tiene una vibra muy sentimental, una melodía increíblemente envolvente y una sensación constante de melancolía que termina golpeando muchísimo más fuerte de lo esperado, siendo fácilmente una de las canciones más importantes del disco porque resume completamente la intención de esta nueva etapa de la banda.

Por otro lado, “Miracle” aporta uno de los momentos más luminosos y accesibles del álbum gracias a su enorme gancho melódico y esa mezcla tan efectiva entre nostalgia y esperanza que atraviesa prácticamente todo el disco, la canción tiene una energía emocional muy bonita y demuestra que The Academy Is... todavía sabe escribir melodías pegajosas sin necesidad de sonar artificiales o desesperados por recuperar su juventud en la que gran parte de su encanto está justamente en lo natural y sincera que se siente como si la banda hubiera encontrado una manera de conectar contigo emocionalmente.

Sin embargo, probablemente una de las canciones más especiales de todo el álbum sea “L Train” ya que ahí es donde la banda logra encontrar el equilibrio perfecto entre madurez, sensibilidad y atmósfera, en este track la interpretación vocal de William Beckett suena más vulnerable y emocional que nunca, mientras las instrumentales construyen una sensación de vacío, calma y nostalgia que termina conectando muchísimo, convirtiéndose en una de esas canciones que no necesitan explotar constantemente para quedarse dando vueltas en tu cabeza durante horas.

Posteriormente temas como “Snow Days”, “Up In The Air”, “Lost Signals” y “Ten Years” ayudan muchísimo a reforzar la identidad del álbum porque mantienen una línea emocional y sonora bastante uniforme sin hacer que el disco se vuelva repetitivo o pesado, de hecho, una de las mayores virtudes de Almost There es justamente lo fácil y entretenido que resulta escucharlo completo ya que las canciones fluyen de manera muy natural y el álbum nunca pierde realmente el ritmo, algo que termina haciendo que la experiencia se sienta bastante cálida, envolvente y hasta reconfortante por momentos.

Lo que hace tan valioso este regreso de The Academy Is... es que la banda no intenta competir con su pasado ni fingir que siguen siendo exactamente el mismo grupo de hace veinte años ya que en lugar de eso, deciden abrazar completamente el paso del tiempo y transformar toda esa experiencia en un disco mucho más humano, introspectivo y emocionalmente inteligente, dando como resultado un álbum bastante sólido, lleno de canciones memorables y con una madurez que pocas bandas de aquella generación han logrado transmitir de manera tan genuina.

Tal vez Almost There no sea el álbum más icónico o revolucionario dentro de su discografía pero sí termina siendo uno de los trabajos más honestos, cálidos y emocionalmente bien construidos que la banda ha entregado y es que en muchos sentidos, eso lo convierte en muchísimo más que un simple comeback nostálgico ya que este nuevo material se convierte en la prueba de que The Academy Is... todavía tiene muchísimo que ofrecer y que incluso después de tantos años, siguen siendo una de las bandas más injustamente olvidadas e infravaloradas de toda aquella del rock de los 2000’s

En definitiva, Almost There es el tipo de álbum que no intenta gritar para llamar la atención porque entiende perfectamente que su mayor fortaleza está en todo lo que logra hacer sentir en silencio ya que lejos de buscar una explosión desesperada de nostalgia dosmilera, The Academy Is... entrega un disco elegante, melancólico y emocionalmente consciente de sí mismo como si cada canción estuviera construida a partir de recuerdos borrosos, heridas que el tiempo suavizó y esa extraña sensación de mirar atrás mientras la vida sigue avanzando sin pedir permiso.

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