Después
del enorme interés que despertó el inicio del nuevo universo de DC de James
Gunn, finalmente se estrena la segunda entrega cinematográfica de este universo
con Supergirl, la cual es una película que demuestra que puede sostener una
historia propia sin depender de la sombra de Superman y al mismo tiempo,
encontrar una identidad distinta dentro de esta nueva etapa liderada por Gunn,
en la que afortunadamente, consigue gran parte de ese objetivo y entrega una
introducción que entiende quién es Kara Zor El y hacia dónde puede crecer
dentro de este universo.
La
historia se centra en Kara Zor El (Milly Alcock), quien tras estar cargando con
un trauma sobre haber vivido parte de la caída de Krypton y crecer en
circunstancias mucho más duras que las de Superman, decide emprender un viaje interestelar
junto a Krypto para olvidarse de aquella tragedia pero cuando Kyrpto es atacado
por una pandilla galáctica comandada por el villano Krem (Matthias Schoenaerts),
Kara junto a una niña llamada Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley) quien quiere
vengarse de Krem por la muerte de su familia, ambas deberán de detenerlo para
salvar la vida de Krypto, antes de que sea demasiado tarde.
La
verdad es que Supergirl termina siendo una película que cumple con presentar a
Kara Zor-El como una protagonista capaz de sostener una historia propia dentro
del nuevo universo de DC sin sentirse como una extensión directa de Superman
porque desde el inicio, queda claro que la intención no es repetir fórmulas ni
construir una versión alternativa del mismo héroe, sino darle una identidad
distinta, más aventurera, más impulsiva y con una sensibilidad diferente que
permita entender que este universo todavía tiene mucho potencial por explorar
en el futuro.
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Gran
parte de ese mérito recae en Milly Alcock, cuya interpretación prácticamente le
da personalidad a Supergirl puesto que hay una presencia muy natural en pantalla
que hace que esta versión de la prima de Superman, se sienta genuina desde el
primer momento ya que Alcock consigue transmitir fuerza sin convertir al
personaje en alguien distante y también logra reflejar esa mezcla entre
determinación, cansancio emocional y rebeldía que vuelve interesante a Kara,
consiguiendo que el personaje transmita la sensación de que todavía queda mucho
por descubrir de ella en futuras entregas.
Además,
otro aspecto que funciona muy bien es el espectáculo audiovisual ya que la
acción tiene energía, está construida para aprovechar las habilidades del
personaje y entiende que una película de Supergirl necesita sentirse más grande
que la escala terrestre, logrando que los enfrentamientos tengan impacto,
movimiento y varios momentos que realmente aprovechan el lenguaje del cómic sin
caer completamente en el exceso digital, junto a un apartado visual bastante
sólido que ayuda a darle personalidad al viaje espacial y que constantemente
busca transmitir sensación de amplitud, descubrimiento y aventura.
Posteriormente,
el soundtrack también merece reconocimiento porque acompaña muy bien el tono
general de la película, en cualquier aspecto es una tremenda joya porque
combina sólidamente con la historia de la cinta gracias a que no intenta
imponerse sobre las escenas ni convertirse en protagonista pero sí logra
reforzar emociones y elevar momentos que quizá en papel no tenían tanto peso,
ofreciendo secuencias donde la música, acción e imagen, encuentran una
combinación bastante efectiva y ayudan a que varias escenas se sientan más
grandes de lo que realmente son narrativamente.
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Sin
embargo, donde la película realmente encuentra su límite es en el guion porque
aunque la historia funciona, mantiene el ritmo y nunca llega a volverse
aburrida, también da la sensación de que se conforma demasiado rápido con ser
correcta, la estructura narrativa es sencilla, los conflictos son bastante
directos y muchas situaciones se resuelven sin la complejidad emocional o
dramática que el personaje parecía prometer, puede que exista una intención
clara de construir una aventura entretenida pero pocas veces se arriesga a
profundizar lo suficiente como para convertir ese viaje en algo verdaderamente
memorable.
El
panfleto cumple con presentar personajes, mover la historia y establecer el
lugar de Supergirl dentro del universo pero rara vez encuentra momentos que
sorprendan o eleven la experiencia, ósea, hay ideas interesantes, temas que
parecen abrir posibilidades más profundas y ciertos conflictos internos que
pudieron haber tenido mayor desarrollo pero la película normalmente prefiere
avanzar antes que detenerse a explorar y eso provoca que cuando llegan los
créditos, quede una sensación curiosa sobre que se disfrutó el recorrido,
aunque sin sentirse tan grande como visualmente intenta parecer.
En
definitiva, Supergirl pasa el examen para ser un western crepuscular y
psicodélico cumplidor que al mismo tiempo, se convierte una odisea suspendida
en un cosmos de cielos pastel y barcos anacrónicos donde Kara Zor El se desprende
del brillo idílico que acompaña su apellido para abrazar el carácter áspero,
impulsivo y melancólico de una superviviente en donde pese a la sencillez de su
historia, encuentra su mayor virtud en retratar el nacimiento del rastro de
fuego de una heroína que deja de vivir bajo el peso de un legado para aprender
por fin, a volar bajo sus propias e imperfectas reglas.
Calificación: 7.5/10
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