The Wow! Signal: Una señal enviada desde el futuro que nos demuestra por qué Muse sigue siendo una de las bandas más fascinantes de esta época

 

Muse es una de las bandas de rock que mejor ha entendido que permanecer vigente no significa quedarse inmóvil, sino tener el valor de seguir transformándose incluso cuando sería más fácil repetir aquello que ya funcionó porque a lo largo de su carrera, ha construido una discografía que nunca se conformó con un solo sonido, una sola identidad o una sola manera de entender el rock y con el estreno de su nuevo album llamado The Wow! Signal, podemos decir que es una absoluta obra maestra y uno de los regresos más extraordinarios que una banda de este calibre podía ofrecer.

Con Muse siempre ha existido una conversación curiosa alrededor de cada lanzamiento, no importa cuánto tiempo pase ni cuántas etapas atraviese la banda, una parte del público sigue esperando que en algún momento vuelva exactamente al lugar donde ya estuvo pero si algo convirtió a Muse en una propuesta tan particular desde el principio fue justamente su incapacidad de quedarse haciendo una sola cosa ya que su discografía, nunca se construyó como una línea recta, sino como una colección de mundos distintos que cambian de forma constantemente.

Por eso, cuesta tanto reducir su trayectoria a una lógica tan simple como dividirla entre etapas buenas y malas, incluso los álbumes que más discusiones han generado, siguen conservando identidad porque la banda nunca ha parecido interesada en entregar versiones recicladas de sí misma ni en refugiarse en fórmulas que ya funcionaron, siempre ha preferido asumir el riesgo de intentar algo distinto y ahí es donde The Wow! Signal encuentra su verdadero valor porque aparece como la confirmación de que Muse sigue apostando por nuevas ideas, a tal grado de hacerlas emocionantes.

De hecho, lo que hace tan especial este disco no es únicamente que tenga canciones grandes, producción gigantesca o momentos espectaculares, es que por primera vez en mucho tiempo da la sensación de escuchar una banda que ya no está intentando demostrar nada porque aquí no existe la ansiedad por sonar actual ni la necesidad de justificar su lugar dentro de la industria, más bien todo lo contrario, este álbum transmite una seguridad creativa que solo aparece cuando una banda entiende que su mayor fortaleza esta en seguir construyendo constelaciones que nadie más podría hacer de la misma manera.

Además, detrás de las referencias al universo, las señales desconocidas y la sensación constante de mirar hacia algo que parece inalcanzable, el disco habla realmente de temas mucho más cercanos como la necesidad de conexión, el miedo al vacío, la incertidumbre del futuro, el deseo de encontrar significado y esa sensación tan universal de seguir buscando respuestas incluso cuando no existe garantía de encontrarlas ya que en medio de toda la escala cósmica, el álbum termina hablando de esa búsqueda silenciosa por encontrar a alguien que haga que todo el ruido, la distancia y las preguntas valgan la pena

Cuando el album abre con “The Dark Forest”, no entra pidiendo permiso ni busca una gratificación inmediata, abre una puerta enorme y te obliga a entrar en su mundo gracias a que tiene esa sensación de inmensidad que siempre ha sido una firma de Muse pero aquí, se siente más refinada, más consciente y menos enfocada en impresionar por exceso ya que la canción establece desde el inicio que este no es un álbum para escuchar de fondo, sino una experiencia diseñada para recorrerse completa, dejando que cada momento expanda el anterior hasta construir algo mucho más grande que la suma de sus partes.

Después se reproduce “Nightshift Superstar”, que representa uno de los momentos más emocionantes del álbum porque demuestra algo que pocas bandas logran conservar después de tantos años, curiosidad puesto que la canción se mueve con libertad, cambia de energía constantemente y nos recuerda que Muse sigue encontrando nuevas formas de sorprender sin sacrificar identidad, no se siente como una búsqueda artificial de modernidad, se siente como una banda disfrutando el acto de experimentar, descubriendo texturas nuevas y demostrando que todavía existe hambre creativa detrás del espectáculo.

Sin embargo, donde realmente se encuentra el centro emocional del proyecto es en “Be With You”, una canción que logra sostener toda la escala gigantesca del disco y al mismo tiempo sentirse profundamente cercana ya que ahí aparece el lado más humano del álbum, en donde detrás de la ciencia ficción, de las imágenes espaciales y del dramatismo sonoro, aparece una sensación constante de búsqueda, de querer alcanzar algo que parece inalcanzable y de encontrar conexión en medio del ruido porque es una canción que nos recuerda que el mejor Muse es el que logra hacer que lo inmenso se sienta íntimo.

Y justo cuando este nuevo material discográfico parece instalarse en esa sensibilidad aparece “Cryogen”, una rola que cambia completamente la energía y recalca por qué la banda construyó una reputación tan fuerte durante tantos años, siendo una canción que recupera intensidad, presencia y esa sensación de impulso imparable que siempre distinguió sus mejores momentos pero sin caer en la imitación de sí misma ya que no intenta revivir una época, sino tomar esa energía y traducirla hacia adelante. 

Mientras que “Hexagons”, “The Sickness In You & I”, “Unravelling” y “Hush”, terminan de expandir el alcance del disco y dejan ver la confianza de una banda que ya no siente la necesidad de conquistar desde el impacto inmediato, siendo canciones que además de ser de las más pesaditas del álbum, prefieren desarrollarse poco a poco, abrir espacio para el detalle y dejar que cada escucha revele algo nuevo que antes parecía escondido, aspecto que permite que el disco explora una personalidad distinta y aporte una pieza diferente al universo que construye The Wow! Signal.

Y finalmente llega “Space Debris”, un cierre magistral que ofrece un sonido teatral y eclesiástico donde después de atravesar conceptos enormes, sonidos gigantescos y preguntas que parecen dirigidas al universo entero, el álbum encuentra su conclusión en recordar que incluso cuando se mira tan lejos, todo sigue regresando a lo mismo, a las emociones humanas y a la necesidad de encontrar algo que dé sentido a todo lo demás, siendo una canción que busca dejar una sensación acerca de que ninguna búsqueda tiene verdadero significado si al final no existe algo con lo que conectar.

En definitiva, The Wow! Signal es la confirmación de que Muse es una banda de rock que sigue buscando formas de expandir los límites de su propio universo porque más que un álbum, se siente como una transmisión enviada desde un lugar donde todavía existe espacio para la ambición, para el asombro y para crear sin miedo a no encajar ya que entre explosiones sonoras, preguntas imposibles y momentos de una humanidad inesperada, el disco termina diciéndonos que crecer no significa dejar atrás lo que se era, sino encontrar nuevas formas de hacerlo infinito.

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