The WONDERfools: La parodia de superhéroes que termina convirtiéndose en una de las mejores series surcoreanas del año

The WONDERfools es como una anomalía refrescante que entiende perfectamente cómo burlarse del género de superhéroes sin perder identidad propia porque siendo narrada como si fuera un cómic live action lleno de viñetas absurdas, transiciones caricaturescas, humor incómodo y una energía retro completamente desatada, la serie convierte el caos en parte de su encanto mientras construye una historia que poco a poco deja de sentirse como una simple parodia para transformarse en algo muchísimo más grande, intenso y adictivo que de verdad vale mucho la pena ver.

Ambientada a finales de los años 90, la historia se centra en un grupo de inadaptados que obtiene habilidades sobrenaturales tras una serie de eventos relacionados con contaminación, experimentos secretos y desapariciones misteriosas dentro de una ciudad consumida por teorías conspirativas y miedo colectivo, en donde una vez que tienen sus poderes, deberán aprender a sobrevivir al caos de sus propias habilidades mientras intentan descubrir la verdad detrás de una conspiración que parece estar conectada con el inminente colapso de un mundo que siente estar al borde del fin

The WONDERfools es una de esas series que dentro del género de superhéroes, logra sentirse fresca en un momento donde casi todo parece seguir exactamente la misma fórmula porque desde el primer episodio deja claro que no quiere ser otra historia convencional de héroes perfectos salvando el mundo con poses épicas y discursos inspiradores, sino una especie de sátira caótica que juega constantemente con el absurdo mientras construye una identidad completamente propia y sorprendentemente auténtica, entendiendo perfectamente cómo burlarse de los clichés clásicos del género.

Lo más llamativo es la manera en que está narrada ya que toda la serie tiene una vibra de cómic live action exageradamente estilizado como si cada episodio fuera una mezcla entre una parodia noventera de X-Men, un thriller sobrenatural y una comedia negra llena de personajes emocionalmente rotos en donde las transiciones, la energía caricaturesca, los encuadres exagerados y hasta la forma en que ocurren algunas peleas hacen que el drama tenga una personalidad visual enorme, incluso en sus momentos más absurdos, la dirección mantiene una identidad tan marcada que la serie se siente dinámica y llena de intención.

Aunque al inicio puede parecer simplemente una historia divertida sobre personas torpes con poderes defectuosos, poco a poco comienza a revelar algo muchísimo más interesante, puede que la serie tarde un poco en acomodar todas sus piezas y entender hacia dónde quiere llevar sus misterios pero precisamente en esa construcción lenta, es lo que hace que el impacto termine funcionando tan bien porque conforme avanza, la trama se vuelve más intensa, más ambiciosa y más adictiva, al punto de que termina convirtiéndose en una de esas series imposibles de dejar a medias.

Gran parte de ese mérito recae completamente en el guion puesto que lo impresionante de The WONDERfools es que detrás de todo el caos, el humor absurdo y las situaciones ridículamente exageradas, existe una escritura muchísimo más inteligente de lo que aparenta ya que sabe exactamente cuándo burlarse del género y tomarse emocionalmente en serio a sus personajes, nunca utiliza la comedia solamente como relleno porque cada escena absurda ayuda a construir la personalidad del grupo, la relación entre ellos o el sentimiento de soledad que arrastran constantemente.

Además, el drama entiende perfectamente que los poderes no son lo importante, lo verdaderamente interesante son las personas que están detrás de ellos porque todos los protagonistas se sienten como individuos fracasados, inadaptados o emocionalmente desgastados que intentan encontrar un lugar dentro de un mundo igual de roto que ellos y justamente ahí, es donde la serie deja de sentirse como una simple parodia para transformarse en algo mucho más humano y emocional ya que cada personaje carga inseguridades, frustraciones y heridas personales.

También es imposible no mencionar lo bien que funciona la ambientación de finales de los 90 ya que la estética que ofrecen de esa época se siente como una parte fundamental de la identidad de la serie porque toda esa paranoia sobre el fin del mundo, la decadencia urbana, las teorías conspirativas y la sensación de incertidumbre constante hacen que el universo del drama tenga una atmósfera muy particular, casi como si estuviera al borde del colapso en todo momento, la cual aprovecha increíblemente bien esa vibra retro para crear un ambiente extraño, melancólico y hasta ligeramente apocalíptico que engancha.

Luego, el elenco es perfecto porque cada actor entiende perfectamente el tono extraño, exagerado y emocionalmente caótico que maneja la historia, aquí todos de verdad logran que sus personajes se sientan carismáticos incluso en medio de las situaciones más absurdas, haciendo que la dinámica grupal tenga una química increíblemente natural y divertida que te hace querer continuar viendo el drama hasta el final, sin embargo, quien realmente termina elevando el drama a otro nivel es Park Eun-bin, cuya actuación simplemente se siente como una auténtica obra de arte. 

La manera en que Park Eun Bin interpreta a un personaje tan caótico, emocionalmente roto, exagerado y vulnerable al mismo tiempo es impresionante porque logra pasar de la comedia absurda al dolor emocional más sincero con una facilidad brutal, cada gesto, reacción y cambio emocional se siente lleno de vida, convirtiendo incluso los momentos más ridículos en escenas memorables gracias a su enorme presencia en pantalla y más que simplemente protagonizar la serie, ella se convierte en el corazón emocional de toda la historia, demostrando una vez más por qué es una de las actrices más talentosas de Corea del Sur.

Sin olvidar que las secuencias de acción son tan caóticas como creativas, combinando peleas exageradas, poderes fuera de control y una puesta en escena que constantemente juega con la estética de cómic y la parodia de superhéroes sin perder dinamismo ni impacto visual, junto a una fotografía llena de tonos retro y encuadres caricaturescos que hacen que cada episodio tenga una identidad visual muy marcada, mientras que el soundtrack termina elevando todavía más la experiencia gracias a una mezcla de temas energéticos, sonidos nostálgicos y melodías emocionales que acompañan perfectamente la premisa.

En definitiva, The WONDERfools es una explosión de caos, humor, misterio y humanidad que termina evolucionando en una historia sorprendentemente emocional, adictiva y visualmente inolvidable que encuentra su mayor fortaleza en sus personajes imperfectos y en la autenticidad con la que abraza su propia rareza, logrando convertirse en una de las producciones surcoreanas más destacables del año y también en una experiencia tan extravagante como humana que recuerda que incluso dentro del caos más absurdo pueden existir historias con muchísimo corazón, ojala hagan una segunda temporada.

Comentarios