Después
de 2 años de descanso, el director Ridley Scott regresa con La Guerra De Los Últimos,
una propuesta post apocalíptica que apuesta más por la supervivencia, la soledad
y la necesidad de encontrar un motivo para seguir adelante que por mostrar un
mundo completamente sumergido en el caos, la cual, cuenta con todos los
elementos necesarios para convertirse en una buena cinta pero que termina
demostrando que una gran trama y un cineasta conocido, no siempre es suficiente
cuando el guion no consigue estar a la altura.
La
historia se centra en Hig (Jacob Elordi), un piloto y mecánico que luego haber
sobrevivido a una pandemia que acabo con gran parte de la humanidad, se
resguarda en un pequeño aeropuerto abandonado junto a su perro Jasper y Bangley
(Josh Brolin), un antiguo marine mucho más desconfiado y preparado para la
violencia, en donde mientras ambos intentan mantenerse con vida en un mundo
donde los recursos son escasos, una transmisión de radio llevara a Hig a
preguntarse si todavía existe algo más allá de su aislado refugio.
Sinceramente
La Guerra De Los Últimos está lejos de ser una mala película porque consigue
entretener y tiene suficientes momentos disfrutables como para que la
experiencia nunca se vuelva completamente pesada, de hecho hay secuencias que
funcionan, una atmósfera bastante conseguida y una puesta en escena que
demuestra que Ridley Scott todavía conserva un enorme talento para convertir
escenarios desolados en imágenes atractivas, sin embargo, deja una sensación
bastante clara de potencial desaprovechado.
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Y
el principal responsable de esto es el guion ya que la premisa tenía muchísimo
potencial para construir un relato post apocalíptico diferente, más humano y
centrado en las consecuencias emocionales de vivir en un mundo donde
prácticamente todo aquello que daba sentido a la existencia desapareció, la
película intenta hablar sobre la soledad, el duelo, la supervivencia, la
esperanza y la necesidad de volver a conectar con otras personas pero aborda
demasiadas de estas ideas sin profundizar realmente en ninguna.
Esto
también afecta directamente a sus personajes, que son probablemente uno de los
elementos que más podían haber elevado la película, Hig tiene todos los
ingredientes para convertirse en un protagonista complejo pero el guion no
termina de explorar todo su potencial, lo mismo ocurre con Bangley y Cima,
personajes que tienen características interesantes y relaciones que podrían
haber dado mucho más juego pero que terminan quedándose demasiado cerca de sus
funciones dentro de la historia.
El
ritmo tampoco ayuda demasiado ya que la cinta tiene un comienzo pausado que
puede funcionar para establecer la sensación de aislamiento y mostrar cómo es
la vida de sus protagonistas pero poco a poco, esa lentitud empieza a sentirse
irregular, hay escenas que parecen prolongarse más de lo necesario y posteriormente,
acontecimientos que llegan de manera demasiado repentina, haciendo que esa
diferencia entre sus momentos contemplativos y tramos dinámicos, hagan que el
ritmo pierda estabilidad.
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A
esto se suma los cambios de tono porque el filme parece no estar completamente
seguro de qué clase de película quiere ser, ósea, en algunos momentos funciona
como un drama íntimo sobre el duelo y la necesidad de encontrar esperanza
después de una tragedia, luego se convierte en un thriller de supervivencia
mucho más violento y en determinados pasajes, incluso adopta una energía cercana
al western post apocalíptico, ninguna de estas facetas resulta negativa pero el
problema está en la manera en que se conectan.
Aunque,
cuando la película decide convertirse en un thriller, demuestra que tiene
bastante más energía de la que había mostrado anteriormente porque las
secuencias de acción tienen intensidad y algunos momentos consiguen generar
tensión de manera efectiva, aunque también dejan la sensación de que podrían
haber tenido mayor impacto si hubieran estado mejor integrados dentro del desarrollo
de la historia, al final no son suficientes para compensar sus problemas
narrativos pero sí funcionan como recordatorio de que Ridley Scott todavía sabe
cómo manejar el espectáculo cuando tiene la oportunidad.
En
definitiva, La Guerra De Los Últimos es entretenida, visualmente poderosa y con
momentos que consiguen destacar pero cuyo potencial termina siendo
considerablemente mayor que su resultado final, no es un desastre ni una
experiencia decepcionante en todos los sentidos, simplemente es una propuesta
que necesitaba un guion mucho más sólido, personajes mejor desarrollados y una
mayor claridad para equilibrar el drama, el thriller y el western que intenta
ser, al final Ridley Scott vuelve a demostrar que todavía puede construir un
mundo fascinante detrás de la cámara pero su nueva obra, no consigue estar a la
altura.
Calificación: 7/10
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