Act III: Un regreso sólido de Kasabian a sus guitarras, su identidad y su espíritu más irreverente

Después de que Kasabian lanzará Happenings, aun siendo un disco entretenido y con momentos interesantes, no terminaba de sentirse como una muestra definitiva de todo lo que la banda podía ofrecer pero con su nuevo álbum de estudio llamado Act III, es bueno decir que han estrenado un buen disco, el cual es sólido, energético y sobretodo, importante para entender hacia dónde se dirigen en esta nueva etapa porque más que intentar recuperar la gloria de sus primeros años, el grupo decide tomar todos aquellos elementos que formaron parte de su identidad y reconstruirlos desde una perspectiva diferente.

Lo interesante de Act III es que no se siente como un simple intento de recuperar el pasado ya que Kasabian, retoma varios de los elementos que siempre han formado parte de su identidad (las guitarras, los bajos contundentes, los sintetizadores, la psicodelia, los ritmos bailables y esa particular mezcla de rock y electrónica) pero desde una perspectiva mucho más actual, logrando ofrecer un disco que reconoce sus raíces para utilizarlas como punto de partida en cuanto a construir la nueva identidad que la banda quiere adoptar de aquí en adelante, descubriendo que pueden llegar a ser en el futuro.

Además, resulta evidente que Serge Pizzorno se encuentra cada vez más cómodo al frente de Kasabian y pese a que esa transformación no ocurre de manera repentina, Act III transmite una seguridad que hace que esta formación se sienta mucho más natural porque aquí, ya no existe esa sensación de estar escuchando a una banda intentando demostrar que puede continuar después de una etapa complicada, sino que ahora se escucha a una banda que simplemente está avanzando y gracias a esa confianza, termina beneficiando tanto a las canciones como al cuarteto en seguir adelante.

Desde “quiet on set please”, el álbum comienza creando una atmósfera que prepara el terreno para lo que viene, siendo una introducción breve que le da entrada a “SOULMATE”, una canción que recupera esa mezcla de oscuridad, psicodelia, groove y una cierta sensación de peligro que siempre ha conseguido darle carácter a las mejores composiciones de la banda, no es una canción que busque conquistar pero si una pieza que establece el tono y deja en claro que el grupo quiere recuperar parte de esa actitud que en algunos momentos de sus trabajos más recientes había quedado relegada.

Luego llega “Hippie Sunshine”, uno de los momentos más representativos de todo el álbum y quizas una de las canciones que mejor resume esta nueva dirección ya que las guitarras adquieren mayor protagonismo, la energía aumenta y aparece una sensación de libertad que nos recuerda por qué Kasabian siempre ha funcionado tan bien cuando combina psicodelia, rock y melodías accesibles, siendo una canción que parece pedir ser escuchada a todo volumen y tocada frente a una multitud, gracias a que tiene ese espíritu que hace que algunas canciones de la banda, se conviertan en himnos musicales.

“SUPERPOWERS” demuestra que todavía existe un interés evidente por experimentar ya que el tema se aleja considerablemente del sonido más guitarrero para adentrarse en terrenos dominados por sintetizadores, ritmos funk y una energía mucho más electrónica, en donde puede que no sea uno de los cortes más redondos del álbum pero sí es importante porque demuestra que esta nueva etapa de Kasabian no consiste simplemente en volver a hacer lo mismo que hacía la banda en sus comienzos, puesto que hay una intención de recuperar el ADN del grupo, sin renunciar a aquello que ha ido incorporándose a su sonido.

Por otro lado, “GREAT PRETENDER” representa probablemente la cara más inmediata y accesible del álbum ya que es un track pegadizo, luminoso, dinámico y con esa capacidad de convertirse rápidamente en una canción que funciona dentro de un festival o un concierto multitudinario, no es precisamente la composición más arriesgada del disco pero tampoco necesita serlo porque Kasabian, siempre ha tenido una habilidad especial para crear canciones que parecen hechas para ser cantadas por miles de personas, y aquí vuelve a demostrarlo, siendo un tema que terminan ganando fuerza conforme se disfruta el álbum.

En el instante en que suena “NOTHING BETTER THAN THIS”, te das cuenta que la canción tiene una energía adictiva y una sensación de movimiento constante que conecta directamente con una de las características fundamentales de Kasabian, la cual es hacer que el rock, pueda ser bailable, siendo una rola donde la banda encuentra su equilibrio más efectivo entre el pasado y el presente, no intenta sonar exactamente como los primeros discos pero recupera esa fórmula de guitarras, bajos, ritmos electrónicos y actitud que durante mucho tiempo fue una de las principales señas de identidad de la banda.

Posteriormente, “SILVER APPLE EYES” demuestra una faceta más melódica y psicodélica con una atmósfera que contrasta bastante bien con la energía de las canciones anteriores, mientras que “THE GURU AND THE CRYPTO TIME MACHINE” refleja bastante bien el carácter juguetón y extravagante que siempre ha formado parte de Kasabian, en la que a partir de ahí, “GLIDE” vuelve a mostrarnos una faceta más melódica y accesible del grupo, sin olvidar que “HYPER//RISING” recupera la fuerza de las guitarras y la energía rockera para que “SAY YOU (CLOSER)”, sea una despedida relajada que se queda en tu mente.

En definitiva, Act III representa una nueva etapa bastante prometedora para Kasabian al ser un álbum entretenido, energético, variado y con la suficiente personalidad para demostrar que la banda todavía tiene algo que ofrecer, en donde pese a estar lejos de ser su mejor trabajo y no alcanzar la grandeza de sus clásicos, no le resta mérito a lo que consigue porque este nuevo material, supera con claridad a Happenings y transmite una seguridad que hacía falta como si Kasabian finalmente hubiera dejado de mirar por el retrovisor para concentrarse en el camino que tiene por delante.

Y lo más valioso de todo esto es que Kasabian parece haber entendido que evolucionar no significa renunciar a lo que los convirtió en una banda especial, sino aprender a utilizarlo de una manera diferente porque Act III funciona como una especie de punto de encuentro entre el pasado y el futuro, donde las guitarras, los sintetizadores, la actitud y la energía, siguen presentes pero ahora, conviviendo con una mayor libertad para experimentar y buscar nuevos caminos, demostrando que todavía puede convertirse en una banda distinta sin dejar de sonar a Kasabian.

 

Comentarios