El Corazón De La Bestia: Una historia intensa de supervivencia que encuentra en el vínculo de un hombre y su perro su corazón más poderoso

El Corazón De La Bestia, la nueva producción de Paramount Pictures que trae de vuelta a Brad Pitt a la pantalla grande luego del exitoso filme llamado F1, es sin duda una de las sorpresitas de este año que te dejaran marcado por completo ya que mediante una historia de supervivencia en un territorio tan hermoso como implacable, poco a poco adquiere una dimensión mucho más intensa, emocional y humana que nos demuestra que todavía existen películas capaces de tomar una fórmula conocida y encontrar dentro de ella, algo que consiga dejar huella y ponerte una marca en el corazón

La historia se centra en James Belmont (Brad Pitt), un veterano de las Fuerzas Especiales y Odin, su perro de combate quienes quedan varados en la naturaleza salvaje de Alaska después de un accidente aéreo, en donde sin ayuda, con recursos limitados y rodeados por un entorno que parece empeñado en acabar con ellos, ambos deberán recorrer una enorme distancia para encontrar la manera de regresar a la civilización, lo cual los obligara a sobrevivir al frío, el hambre, las heridas, las creaturas feroces y en enfrentar las secuelas de un pasado que todavía permanece arraigado en los dos.

Sinceramente El Corazón De La Bestia es una joyita del thriller de supervivencia y de las mayores sorpresas cinematográficas de este año porque lo que podría haberse quedado en una historia sencilla sobre un hombre intentando sobrevivir en un territorio desconocido, termina convirtiéndose en una experiencia mucho más intensa, emocional y contundente que aprovecha cada uno de los elementos que tiene a su disposición para llevar a cabo una obra sobre supervivencia, lealtad, compañerismo y segundas oportunidades, capaz de dejar una huella mucho más profunda de la que inicialmente podría esperarse.

El guion aun si tiene una estructura narrativa sencilla, demuestra bastante inteligencia al comprender dónde debe colocar el verdadero peso de la historia ya que su mayor fortaleza, está en utilizar el viaje de James y Odin para desarrollar progresivamente su vínculo y hacer que cada dificultad tenga una consecuencia emocional, ofreciendo un recorrido por la naturaleza que no solamente sirve para acercarlos físicamente a la civilización, sino para revelar quiénes son realmente cuando ya no tienen nada más en lo que apoyarse, sin olvidar que consigue transformar los obstáculos en momentos de auténtica tensión.

Luego, el director David Ayer encuentra aquí un terreno particularmente apropiado para su estilo ya que vuelve a explorar personajes marcados por la violencia, el compañerismo, la pérdida y las heridas que deja la guerra pero esta vez, cambiando los campos de batalla por una naturaleza que está diseñada para poner a prueba cada una de sus capacidades, haciendo que Alaska se convierta en otro personaje, uno que permanece presente durante toda la película y que obliga a James y a Odin a enfrentarse al frío, el hambre, las heridas, los animales salvajes, los peligros y a todo aquello que todavía llevan consigo.

De hecho, podemos decir que la relación entre James y Odin, es el corazón de la película porque su conexión se construye de poco a poco, a través de miradas, gestos, silencios y pequeñas acciones que terminan diciendo mucho más que cualquier diálogo, en donde a medida que avanza la cinta, se muestran momentos en los que basta con observar la manera en que James cuida a Odin o la forma en que Odin permanece junto a él para comprender todo lo que existe entre ambos, aquí no son simplemente un soldado y su perro, son dos sobrevivientes que encontraron en el otro una razón para no rendirse.

Brad Pitt nos entrega una actuación maravillosa porque su personaje no está construido como el típico protagonista de una película de supervivencia que parece capaz de superar cualquier obstáculo sin importar lo que suceda, es vulnerable, está cansado, recibe golpes, comete errores y llega a momentos en los que parece estar completamente superado por las circunstancias, logrando que el aproveche esas cosas para construir un protagonista mucho más humano que utiliza el silencio y el lenguaje corporal para transmitir el desgaste físico y emocional de alguien que lleva tiempo luchando.

Pero si Brad Pitt sostiene la película, Odin le da alma ya que el perro consigue convertirse en uno de esos personajes que permanecen en la memoria incluso después de que terminan los créditos porque cada reacción, movimiento y mirada, ayudan a construir una personalidad perfectamente reconocible y la película, sabe aprovecharlo sin tratarlo como un simple recurso narrativo, haciendo que Odin tenga sus propias cicatrices, sus propios límites y su propia importancia dentro de la historia para que su relación con James, funcione como una verdadera alianza entre dos protagonistas.

En definitiva, El Corazón De La Bestia bajo la piel de un western de supervivencia, orbita con soltura entre la tensión asfixiante, el desamparo y los chispazos de una belleza casi contemplativa porque comprende que la verdadera ferocidad, habita en los abismos del alma de quien intenta cruzarla ya que filma la arquitectura del dolor y la redención para demostrar que el verdadero milagro de esta travesía salvaje, no consiste en escapar de la helada agresividad del entorno, sino en evitar que el frío termine por petrificar lo poco que nos queda.


 

 

Calificación: 10/10 

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