
OPTIMIZE
= OPTDEMISE, el nuevo album de Coldrain es sencillamente una joya porque consigue tomar una fórmula que la
banda conoce perfectamente y convertirla en una experiencia que se siente
ambiciosa, coherente y necesaria, las guitarras continúan golpeando con
enorme fuerza, la batería mantiene una energía impresionante, los cambios entre
las voces limpias, los screams siguen siendo uno de los mayores recursos de
Masato y los coros tienen esa capacidad tan característica de la banda para
quedarse en la memoria después de que cada canción termina, siendo un álbum con una
dirección muy clara desde el primer segundo.
Lo
más destacable es que el concepto del disco, nunca termina siendo un simple
adorno colocado encima de la música para hacer que el álbum parezca más
profundo, ósea, la idea de optimizar al ser humano hasta el punto de poner en
peligro su propia humanidad, atraviesa realmente todo el álbum y eso, permite
que cada canción pueda interpretarse como una pieza diferente de la misma
historia porque habla de la eficiencia, la tecnología, la dependencia digital,
la obsesión por corregir aquello que consideramos imperfecto y mostrar las
consecuencias de llevar esa mentalidad demasiado lejos.
Uno
de los mayores méritos de esta obra es que consigue abordar una temática tan
actual como la inteligencia artificial y la transformación tecnológica, sin
caer completamente en el discurso fácil de presentar a la tecnología como un
enemigo absoluto, en donde el problema no parece ser que las máquinas existan,
sino averiguar sobre el qué sucede cuando los seres humanos comienzan a
comportarse como ellas, cuando la eficiencia se vuelve más importante que la
creatividad, cuando la perfección pesa más que la autenticidad y cuando aquello
que antes se consideraba humano, empieza a verse como un defecto.
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Musicalmente,
Coldrain sabe perfectamente quien es y eso se nota en cada minuto del disco ya
que el metalcore, el post hardcore, el punk rock, los elementos electrónicos y
las melodías de enorme alcance, conviven de una manera que resulta reconocible
pero no necesariamente repetitiva porque existe suficiente variedad en las
estructuras e intensidades para mantener tu interés, hay canciones hechas para
destruir cualquier escenario, otras que buscan quedarse en tu cabeza y algunas
que prefieren bajar las revoluciones para permitir que la parte emocional tenga
mayor protagonismo.
Ahora,
la estructura del álbum es fundamental para entender por qué funciona tan bien
como obra conceptual, “OPTIMIZE” introduce la obsesión por mejorar y
perfeccionar cada aspecto de nuestra existencia, mientras que “CHASING SHADOWS”
muestra el lado más melódico de la banda con un coro enorme que nunca pierde
intensidad, por su parte, “DIGITOLL” profundiza en el precio de nuestra
dependencia de lo digital, “INCOMPLETE” reivindica la imperfección como parte
de nuestra identidad y “FREE FALL” cierra esta primera etapa con una energía
que parece anticipar que algo está a punto de romperse.
Y
entonces aparece “EX HUMANITY”, el verdadero corazón conceptual de todo el
álbum que representa el punto exacto en el que OPTIMIZE deja de ser únicamente
una reflexión sobre la búsqueda de eficiencia y comienza a transformarse en OPTDEMISE,
llevando la pregunta de qué queda de nosotros cuando intentamos eliminar todo
aquello que nos hace imperfectos a un territorio desconocido, en el que su
sonido agresivo, sus cambios de intensidad y la interpretación de Masato hacen
que sea una de las piezas más contundentes del disco pero sin olvidar que lo
verdaderamente importante está en la idea que representa.
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Posteriormente
llega “REST OF ME”, una canción que lleva la discusión hacia un terreno mucho
más emocional y personal, ya que mira directamente hacia el individuo para preguntarse
sobre qué queda de una persona después de que todas las capas externas han
comenzado a desaparecer, lo cual ayuda a que la voz de Masato tenga un
protagonismo diferente y demuestre que el álbum no necesita mantenerse
permanentemente agresivo para conservar su fuerza, de hecho, esos momentos de
mayor sensibilidad ayudan a que las explosiones posteriores tengan todavía más
impacto.
Luego,
“POISON” representa otro de los grandes momentos del álbum gracias a la
participación de Bert McCracken de The Used, la colaboración funciona muy bien
porque es un encuentro entre dos voces que pertenecen a universos musicales
compatibles y que consiguen complementarse sin perder sus respectivas
personalidades, Bert aporta un tono emocional y áspero tan reconocible,
mientras Masato mantiene la identidad de Coldrain, haciendo que la canción se
convierta en uno de los puntos más memorables del disco, sobretodo porque nadie
pensaba que veríamos hecho realidad este featuring.
Después
llega “G.I.A.I.G”, una inyección de adrenalina que recuerda que por muy
elaborado que sea el concepto, Coldrain nunca olvida que una canción también
tiene que ser capaz de provocar una reacción inmediata, aquí los riffs, la
batería, los screams y el coro, convierten este tema en uno de los más
explosivos del conjunto con esa clase de energía que está diseñada
específicamente para funcionar frente a miles de personas, siendo precisamente
aquí donde el álbum demuestra que puede hablar de cuestiones serias y al mismo
tiempo, ofrecer rolas capaces de hacer saltar, gritar y cantar a un público
entero.
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“SING”
representa uno de los cambios de ritmo más acertados de todo el recorrido y
funciona como el corazón emocional del álbum porque su importancia va más allá
de ser simplemente una balada dentro de un disco pesado, de hecho, el propio
acto de cantar juntos representa una de las expresiones más humanas que existen
y en un álbum que cuestiona constantemente qué ocurrirá cuando la tecnología
comience a sustituir nuestras experiencias, una canción diseñada para ser
compartida, coreada y vivida colectivamente adquiere un significado especial.
Por
su parte, “PICTURE PERFECT HELL” vuelve a oscurecer el ambiente y expande el
concepto hacia la obsesión contemporánea por las imágenes perfectas, las
apariencias y las realidades que pueden esconder algo completamente diferente
detrás de una superficie impecable, mientras que “SAVIOR” con la participación
de Kenta Koie de Crossfaith, cierra el álbum con una auténtica explosión que
además de ser pesadita, no se guarda absolutamente nada al ofrecer riffs
agresivos, voces desgarradoras, una batería demoledora y una energía diseñada
para dejarte aun con ganas de más.
En
definitiva, OPTIMIZE = OPTDEMISE es una maravilla musical que encuentra su mayor
fortaleza en la manera en que convierte una preocupación tan actual como la
inteligencia artificial, la obsesión por la perfección y la pérdida de
individualidad, en una obra conceptual que se siente tan contundente como
humana, en donde lo más admirable es que después de tantos años de trayectoria,
Coldrain nos vuelve a demostrar que nunca falla cuando llega el momento de
construir un nuevo álbum y que
merece muchísimo más reconocimiento del que ha estado recibiendo hasta ahora.
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