Querido: Una carta escrita entre ruinas, recuerdos y emociones que nos demuestra la grandeza de José Madero como compositor

Querido, el séptimo álbum de estudio de José Madero es una obra maestra que confirma el enorme talento que existe detrás de uno de los compositores más importantes de la música mexicana y que también, representa una de las etapas más personales, complejas y vulnerables de toda su carrera porque a lo largo de trece canciones, Madero construye un universo tan íntimo como ambicioso en el que las emociones, los recuerdos, la culpa, el amor, la nostalgia, el dolor y la necesidad de encontrar algún tipo de redención, se convierten en materia prima para una colección de canciones ultra mega memorable.

De hecho, lo más extraordinario de Querido es que consigue ser original y sofisticado sin perder la esencia que ha definido José Madero durante tantos años, recorriendo diferentes matices del rock, el punk, la balada y hasta sonidos mucho más elegantes y contenidos, mientras su particular manera de escribir vuelve a ocupar el centro de todo y aunque por momentos aparecen esos inevitables ecos de PXNDX que nos recuerdan de dónde proviene buena parte de su identidad artística, aquí existe una madurez emocional que permite que José Madero este más dispuesto al mostrar sus heridas y contradicciones.

Este nuevo material musical es un trabajo que demuestra que incluso después de tantos años, José Madero todavía puede encontrar nuevas formas de convertir sus emociones en música, de transformar sus propias contradicciones en historias y de hacer que cada canción tenga algo que decir más allá de una simple melodía, haciendo que esa capacidad de evolucionar, haga que el álbum resulte tan especial porque detrás de toda su complejidad, de sus cambios de sonido y de su enorme carga emocional, permanece intacta esa manera tan particular de escribir que lo ha convertido en un compositor inconfundible.

Desde “¿Y Ahora Qué?”, el álbum nos plantea una pregunta que parece mucho más profunda de lo que aparenta ya que después de una ruptura, una pérdida, una decepción o simplemente de enfrentarse con una versión de uno mismo que ya no resulta fácil reconocer, nos preguntamos sobre cómo seguir adelante y en esa incertidumbre, la canción se convierte en una entrada perfecta al universo de Querido, en la que después, suena “Dedos Rotos y Funerales”, una rola en donde José Madero usa la complejidad para utilizar imágenes violentas, fúnebres o grotescas como vehículos que hablan de las emociones.

Con “Semestre de Otoño”, el disco cambia de temperatura y se introduce en un terreno más nostálgico porque el otoño, funciona como una metáfora particularmente poderosa que representa el cambio, la transición y la inevitable caída de aquello que alguna vez estuvo lleno de vida, después, aparece “Cursiva la Letra”, una de las canciones que mejor se conecta con el concepto general del álbum ya que la escritura, se convierte en una forma de confesión y en un espacio donde pueden aparecer pensamientos que probablemente nunca serían pronunciados en voz alta.

Cuando llegamos al track de “Arrópame”, el cual es uno de los momentos más importantes de todo el recorrido, resulta ser una rola especialmente poderosa porque toma una palabra asociada con el cariño, la protección y la seguridad para transformarla en una petición cargada de vulnerabilidad, aunque la intensidad continúa con “Para Su Consideración”, una composición que mantiene esa mezcla tan característica entre dramatismo, ironía y reflexión en donde José Madero, sabe cómo utilizar el lenguaje para construir personajes y situaciones que parecen exageradas pero que terminan revelando sentimientos reales.

Después llega “Postales desde el Fin del Mundo”, una canción que resume perfectamente la capacidad de Madero para tomar algo cotidiano y llevarlo hacia un terreno mucho más grande, haciendo que un conflicto personal se transforme en un apocalipsis emocional y la exageración en un sentimiento que se siente todavía más grande, el cual le da paso a “Tragedia Termina”, un track que parece funcionar como un punto de inflexión porque después de tantas imágenes relacionadas con heridas, pérdidas y finales, aparece la posibilidad de que la tragedia finalmente tenga un cierre.

Pero el viaje aún no termina porque “El Ruiseñor”, nos introduce otra imagen cargada de simbolismo ya que detrás de esa figura aparentemente sencilla, se esconde una canción que vuelve a explorar la necesidad de expresar aquello que durante demasiado tiempo ha permanecido guardado, la cual tradicionalmente está relacionada con el canto, la belleza y la capacidad de convertir los sentimientos en palabras pero la atmósfera nocturna se vuelve todavía más evidente con “Especial de Medianoche”, una canción que parece construirse alrededor de ese momento del día en el que el silencio exterior permite que los pensamientos interiores se vuelvan imposibles de ignorar a manera de confesionario.

Después, “Sigilosamente” lleva esa intimidad hacia otro extremo ya que la canción encaja perfectamente con esa tensión entre confesar y esconderse, entre tener la necesidad de decir aquello que se lleva dentro y al mismo tiempo, intentar que nadie llegue a descubrirlo, mientras que “Hombre Piedra” representa una de las consecuencias más evidentes de todo ese desgaste emocional porque después de sentir demasiado, llega un punto en el que endurecerse parece ser la única forma de continuar, en la que convertirse en piedra significa dejar de reaccionar y dejar de permitir que las cosas duelan.

Y finalmente aparece “A Pesar de Mí”, un cierre que resulta extraordinariamente apropiado para todo lo que el álbum ha construido ya que condensa una de las ideas fundamentales de Querido, ósea, la dificultad de escapar de uno mismo porque después de enfrentarse con los errores, los recuerdos, las relaciones, la culpa y las propias contradicciones, queda la aceptación de que una persona no puede simplemente desprenderse de todo aquello que la constituye, se puede cambiar, aprender y avanzar pero siempre habrá una parte de lo vivido que permanecerá en nuestros corazones.

En definitiva, Querido es uno de los trabajos más completos y emocionalmente arriesgados de la carrera solista de José Madero porque es un disco original, complejo, ambicioso y lleno de detalles, en donde su mayor virtud, está en la manera en que todas las palbras terminan poniéndose al servicio de algo mucho más sencillo y poderoso como sentir culpa, nostalgia, miedo, amor, rabia, arrepentimiento, deseo, soledad, esperanza y aceptación, siendo un álbum que no intenta esconder sus heridas detrás de una producción espectacular, sino utilizar esa producción para hacerlas todavía más visibles.

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