Stray Dogs: Nothing But Thieves desata su versión más poderosa, rockera y emocional en esta auténtica obra maestra

Después de 4 años de espera, la banda británica Nothing But Thieves regresa con su quinto álbum de estudio llamado Stray Dogs, un nuevo material discográfico que sirve como la culminación de todo un proceso creativo en el que la banda, ha experimentado, evolucionado, tropezado, arriesgado y encontrado nuevas formas de expresar su identidad porque después de recorrer caminos tan diferentes como el rock alternativo, la electrónica, las atmósferas oscuras y el universo conceptual de Dead Club City, el grupo reúne buena parte de esas experiencias para construir un álbum mucho más rockero y pesado.

Tras haber explorado varios sonidos a lo largo de su carrera, la banda podría haberse limitado a repetir alguna de las fórmulas que ya les habían funcionado pero Stray Dogs demuestra exactamente lo contrario ya que aquí, el grupo parece haber entendido que regresar a sus raíces no significa copiar el sonido de sus primeros trabajos, sino recuperar aquella sensación de libertad, energía y espontaneidad para combinarla con todo lo aprendido durante los últimos años, por ello, aquí conviven muy bien la contundencia de Broken Machine, la oscuridad de Moral Panic y la experimentación de Dead Club City.

Más allá de las guitarras, la producción y la enorme energía de sus canciones, Stray Dogs también tiene una dimensión temática que termina siendo fundamental para comprender por qué funciona tan bien como conjunto, de hecho, podemos notar que el disco habla de la necesidad de pertenecer, de encontrar personas con las que compartir el camino, de la amistad, de la conexión humana, de las relaciones, de la soledad, de la búsqueda constante de un lugar donde sentirse parte de algo y sobre individuos que pueden sentirse perdidos pero que terminan encontrando una especie de manada con la que avanzar.

Desde los primeros segundos de “Stray Dogs”, el álbum deja en claro que no existe ninguna intención de jugar sobre seguro, las guitarras tienen una presencia enorme, la batería golpea con una fuerza impresionante y la voz de Conor Mason es impecable pero la canción, funciona como una declaración de principios que resume buena parte de la identidad del disco, en la que la banda quiere sonar en grande, quiere recuperar el músculo del rock y quiere estar pensando constantemente en cómo el tracklist, va a funcionar frente a miles de personas en un estadio.

Posteriormente, “Testosterone” se convierte en una canción más oscura, pesada y visceral que está construida alrededor de una energía que se siente incómoda y agresiva pero que nunca pierde el control, los riffs tienen una contundencia especial y la interpretación vocal de Mason consigue transmitir esa sensación de tensión que recorre toda la composición, volviéndose un track pesadito, mientras que “Evolution”, representa la capacidad de convertir el rock en algo gigantesco sin sacrificar la melodía ya que posee un coro magnifico y funciona perfectamente como uno de los grandes himnos del disco.

Pero cuando llegamos a “Death in the Backseat” la canción cambia considerablemente el ambiente y se adentra en sonidos más clásicos, ligeros y hasta inesperados dentro del contexto general del álbum, en donde esta clase de decisiones son las que hacen que el álbum conserve su capacidad de sorpresa para llegar con “#5”, una canción que parece condensar en pocos minutos la filosofía completa del disco para que su estructura vaya creciendo progresivamente hasta desembocar en una sección mucho más pesada, permitiendo que la composición pase de un terreno accesible a uno más agresivo.

Por otro lado, “If You Don't Have Someone to Love” demuestra que el disco también sabe cuándo detenerse y dejar que las emociones respiren porque después de varios momentos de mayor intensidad, la canción baja las revoluciones para colocar nuevamente el foco sobre la melodía, la interpretación vocal y el contenido emocional pero cuando se reproduce “Baby Kool (Evelyn)”, la canción mezcla rock alternativo, blues, soul y elementos más atmosféricos para crear algo difícil de clasificar pero sorprendentemente fácil de disfrutar, volviéndose como toro excelente hit para la banda en su carrera.

Después llega “AI.Jesus”, uno de los momentos más agresivos y descarados del disco que desde el propio título, existe una intención de provocar y cuestionar, mientras que musicalmente hablando, la canción recupera una energía mucho más cercana al nu metal y al rock pesado gracias a que la instrumentalización es bastante pegajosa, sin olvidar que nos demuestra que la banda, todavía puede abordar temas contemporáneos como la tecnología, la inteligencia artificial y la relación entre lo humano y lo digital sin convertir el discurso en algo excesivamente solemne.

Después de esa descarga llega “I Needed You Then, I Need You Now”, una rola que funciona prácticamente como el contrapunto emocional de la canción anterior porque aquí el álbum, reduce considerablemente su intensidad y permite que la vulnerabilidad tome el control, con una atmósfera mucho más íntima que deja que la voz de Conor Mason tenga un peso diferente, siendo una pausa necesaria que nos recuerda que detrás de las guitarras y los grandes escenarios, también existen historias personales, recuerdos, pérdidas y necesidades emocionales.

Posteriormente, “American Confidence” vuelve a pisar el acelerador y ofrece uno de los cortes con mayor mordiente del álbum ya que combina elementos del grunge, un metal y rock alternativo para construir una propuesta agresiva que además, utiliza esa energía como vehículo para una crítica hacia la comercialización y determinadas contradicciones de la sociedad contemporánea, llegando finalmente con “A Different Kind of Happiness”, un cierre que plantea que la felicidad quizá no llegue como se imaginaba durante la juventud pero que siempre puede encontrarse de maneras inesperadas.

En definitiva, Stray Dogs es Nothing But Thieves en estado de gracia, una obra maestra que toma las distintas etapas por las que ha atravesado la banda en donde las sacude, las mezcla y las transforma en un sonido más pesado, más libre, más emocional y mucho más preparado para conquistar arenas que nos demuestra cuánto ha crecido el grupo y cuánto puede seguir creciendo sin perder aquello que lo hizo especial desde el principio ya que cada canción, aporta una pieza diferente al rompecabezas que se disfruta armando a medida que vas escuchando cada interpretación.

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