Zona Cero: Una infección que quizá no explota todo lo que promete pero que convierte el caos en un espectáculo adictivo

Zona Cero, la nueva producción surcoreana del director de Estación Zombie y Peninsula vuelve a tomar una premisa de infección y supervivencia para convertirla en una auténtica pesadilla pero ahora encerrada entre paredes, pasillos y criaturas que poco a poco, dejan de comportarse como una amenaza convencional, haciendo que el verdadero peligro no este únicamente en aquello que corre detrás de los protagonistas, sino en la sensación de que la amenaza está aprendiendo, cambiando y encontrando nuevas formas de ponerlos contra las cuerdas, no estará a la altura de sus primeras obras pero es súper entretenida.

La historia se centra en Kwon Se Jeong (Jun Ji Hyun), una profesora especializada en biotecnología quien queda atrapada en medio de un misterioso brote que comienza durante una conferencia celebrada en un rascacielos de Seúl, el cual transforma rápidamente a las personas infectadas en criaturas violentas y cada vez más impredecibles, en donde una vez que las autoridades aíslan por completo el edificio para contener la amenaza, Se Jeong y un grupo de supervivientes tendrán que encontrar la manera de escapar del lugar mientras luchan por mantenerse con vida.

Sinceramente Zona Cero es una muy buena película que tiene prácticamente todo el sello del cine surcoreano al saber combinar muy bien la acción, la violencia, la tensión y los momentos bastante perturbadores para construir una experiencia que consigue engancharte desde el principio y aunque sobre el papel tiene algunas carencias bastante evidentes, resulta ser una obra bastante efectiva ya que lo suyo, es meterte en un edificio convertido en una trampa mortal y hacer que cada nuevo descubrimiento pueda convertirse en el principio de otro problema aún más grande.

Eso sí, sería imposible ignorar que sus personajes son probablemente uno de sus puntos más débiles ya que hay algunos que tienen conflictos, relaciones y posibilidades suficientes como para haber dado mucho más de sí pero la película, decide utilizarlos principalmente como supervivientes atrapados en medio de una situación que cada vez se vuelve más absurda, violenta y peligrosa, sin olvidar que lo mismo sucede con la historia porque debajo de todo el caos, hay conceptos bastante interesantes que podrían haber servido para construir una propuesta mucho más profunda.

Sin embargo, el gran triunfo del filme está en saber convertir sus propias limitaciones en combustible para el espectáculo porque cuando podría quedarse explicando durante minutos las reglas de su universo, prefiere demostrarte qué tan peligrosa es la situación ya que cuando parece que los protagonistas finalmente encontraron una salida, encuentra la manera de volver a cerrarles el camino y cuando parece que ya mostró todo lo que sus criaturas pueden hacer, aparece alguna nueva sorpresa para recordarte que quizá todavía no se ha visto lo peor.

Con base en ello, es donde el guion juega un papel fundamental, puede que no sea especialmente profundo ni tenga la intención de construir una gran reflexión sobre cada concepto que introduce pero sí sabe contar una historia de supervivencia sin permitir que se le apague el motor porque entiende que el verdadero peligro no está únicamente en los infectados, sino en la incertidumbre de no saber cómo va a cambiar la situación dentro de cinco minutos, por eso, en lugar de depender de una fórmula repetitiva, va incorporando nuevas circunstancias que modifican constantemente la dinámica. 

También es interesante la manera en que la película utiliza su escenario porque el edificio no funciona simplemente como el lugar donde ocurre todo, sino como una especie de organismo que los personajes tienen que aprender a recorrer mientras el peligro se multiplica a su alrededor ya que subir o bajar, entrar en una habitación, cruzar un pasillo o intentar llegar a otro nivel, puede cambiar completamente las circunstancias, haciendo que haya una sensación casi claustrofóbica de estar avanzando dentro de un laberinto que le permite a la película generar tensión incluso antes de que aparezca alguna criatura.

Además, el ritmo funciona de maravilla ya que no da descanso y sabe alternar persecuciones, secuencias de acción, momentos de tensión y descubrimientos importantes para evitar que la historia se estanque, sin olvidar que hay varios giros argumentales bastante interesantes que consiguen pegar emocionalmente, sobretodo porque llegan cuando menos te lo esperas y consiguen romper por un instante con toda la adrenalina que lleva acumulada la película, provocando que todo esto convierta a Zona Cero en una cinta completamente adictiva.

En definitiva, Zona Cero sabe cómo convertir el caos en entretenimiento y cuando decidir soltarse para entregar una experiencia de supervivencia realmente frenética, sangrienta, impredecible y tremendamente disfrutable gracias a una atmósfera que consigue envolverte, criaturas capaces de provocarte auténtica incomodidad y una historia que siempre encuentra alguna manera de poner a sus protagonistas en una situación todavía más complicada y aunque no termina de estar a la altura de todas las ideas que pone sobre la mesa, tiene la suficiente imaginación para convertirse en una montaña rusa de horror.


 

 

Calificación: 8.5/10 

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