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Animales: Entre secretos, ambición y dilemas morales, Ben Affleck vuelve a demostrar que el thriller es su terreno de juego
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Luego de haber estrenado The Rip junto a su mejor amigo Matt Damon a través de Netflix donde la película tuvo un buen desempeño en la plataforma, Ben Affleck regresa con un filme más llamado Animales, un thriller de crimen policiaco que construye una historia de secuestros, ambición política y secretos familiares que pese a contar con algunas irregularidades, consigue mantener el interés gracias al oficio de un director que sabe cómo sostener un relato, conducirlo a través de situaciones cada vez más complicadas y sigue teniendo un instinto especial para desenvolverse detrás de las cámaras.
La historia se centra en Mark Kimball (Ben Affleck), un candidato a la alcaldía de Los Ángeles cuya vida da un giro cuando su hijo es secuestrado, obligándolo a buscar desesperadamente el dinero del rescate junto a su esposa pero lo que inicialmente parece una carrera contrarreloj para salvar a su familia, pronto se transformará en una red de engaños, intereses personales y decisiones moralmente cuestionables que amenazan con destruir todo aquello que ambos han construido, explorando hasta dónde pueden llegar las personas cuando el miedo y la desesperación comienzan a dominar sus acciones.
Sinceramente lo mejor de Animales es precisamente la capacidad de Ben Affleck para sostener el relato, administrar la tensión y conseguir que los acontecimientos mantengan cierto peso dentro de la historia, incluso cuando esta comienza a mostrar algunas de sus debilidades, hay algo en su manera de dirigir que demuestra una comprensión bastante sólida de los mecanismos del thriller, especialmente cuando se trata de construir situaciones incómodas, jugar con la información que recibes y mostrar cómo una decisión necesaria puede terminar desencadenando consecuencias cada vez más difíciles de controlar.
Affleck entiende que una historia de suspenso no necesita depender de ciertas cosas como persecuciones, enfrentamientos o giros espectaculares para mantener tu interés, pues también puede encontrar su fuerza en las contradicciones de sus personajes, en las cosas que prefieren ocultar y en la incertidumbre de no saber hasta dónde están dispuestos a llegar para proteger sus propios intereses, haciendo que esa capacidad para conducir la narración, resulte fundamental en una película que pese a sus irregularidades, consigue conservar buena parte de su atractivo gracias al talento de su cineasta.
No obstante, el principal problema de Animales es su guion, el cual parece tener tantas ideas en mente que termina sin desarrollar todas ellas de la manera que merecen, la historia intenta combinar el suspenso de un secuestro con una reflexión sobre la ambición política, las diferencias económicas, la vulnerabilidad de las familias migrantes, las apariencias sociales y los límites de la moralidad humana, sobre el papel, todos estos elementos tienen el potencial necesario para construir un thriller profundo y provocador, especialmente porque varios de ellos se relacionan directamente con las decisiones de sus protagonistas.
El inconveniente es que la película no siempre encuentra el equilibrio adecuado para integrar tantos temas en una misma narración, provocando que algunas de sus ideas se sientan apenas esbozadas o que determinados conflictos no alcancen la profundidad necesaria para generar el impacto emocional que prometían porque en lugar de desarrollar con mayor paciencia las implicaciones de cada situación, el escrito parece empeñado en avanzar constantemente hacia nuevas complicaciones como si temiera perder tu interés si te detuviera demasiado tiempo en las consecuencias de lo que acaba de suceder.
Lo más frustrante es que varias de esas ideas merecían un tratamiento mucho más cuidadoso, por ejemplo, el conflicto entre la imagen pública de Mark Kimball y sus verdaderas prioridades, ofrece una oportunidad interesante para cuestionar hasta qué punto la sociedad puede confundir el heroísmo con una buena estrategia de relaciones públicas mientras que la participación de Ramón y su familia, permite incorporar una perspectiva social que contrasta con los privilegios y los recursos de los protagonistas, mostrando cómo una misma tragedia puede afectar de formas muy distintas a quienes no cuentan con las mismas posibilidades económicas ni con la misma protección institucional.
Esos son elementos que enriquecen el planteamiento y le otorgan una dimensión que va más allá de la típica historia de un secuestro pero que habrían funcionado mejor si el guion les hubiera concedido mayor espacio para desarrollarse, aquí la película tiene algo que decir sobre las desigualdades, la ambición y la facilidad con la que las personas pueden justificar sus acciones cuando tienen demasiado que perder, aunque no siempre consigue transformar esas inquietudes en una reflexión tan contundente como cabría esperar y en ese sentido, Animales no consigue dar conclusiones verdaderamente sólidas.
En definitiva, Animales es un thriller que termina siendo mejor por la manera en que está dirigido que por la historia que intenta contar ya que pese a que se pierde entre demasiadas ideas que nunca terminan de encontrar el desarrollo que merecen, Ben Affleck consigue mantener a flote una película que encuentra en la tensión, la incertidumbre y las miserias humanas, sus mejores aliados porque su capacidad para convertir una premisa cargada de posibilidades en un relato que avanza con firmeza, demuestra saber cómo mantener viva una historia, incluso cuando esta comienza a tropezar con sus propias ambiciones.
Calificación: 8/10

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