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Matchbox: John Cena pisa el acelerador en una aventura nostálgica que no consigue escapar de las fórmulas de siempre
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Convertir un juguete en una película de acción puede parecer una apuesta bastante arriesgada pero también una oportunidad para demostrar que incluso las ideas más sencillas pueden dar pie a una aventura entretenida y Matchbox: toma como punto de partida los populares coches en miniatura para construir una historia de espionaje, amistad y persecuciones que sin reinventar el género, consigue ofrecer algunos momentos divertidos gracias a la nostalgia que acompaña a una marca con la que varios crecimos.
La historia se centra en Sean (John Cena), un agente encubierto de la CIA que regresa a su ciudad natal para reencontrarse con sus amigos de la infancia, sin embargo, lo que parecía una oportunidad para recuperar viejos vínculos, termina convirtiéndose en una peligrosa aventura internacional cuando todos quedan involucrados en una misión que amenaza con poner al mundo en jaque y entre persecuciones y secretos, el grupo tendrá que descubrir si su amistad, será suficiente para salir con vida de semejante problema.
Honestamente Matchbox es una de esas propuestas que sin aspirar a convertirse en una revolución cinematográfica, consigue cumplir con su cometido de entretener durante buena parte de su metraje gracias a John Cena, quien aporta el carisma necesario para sostener esta aventura, aprovechando su habilidad para combinar acción y comedia sin que su protagonista pierda del todo ese encanto desenfadado que ha caracterizado a sus interpretaciones en el cine de acción.
Además, las persecuciones, las explosiones, las situaciones inesperadas y los enfrentamientos, ayudan a mantener un ritmo dinámico, mientras que las referencias y los guiños a la marca, añaden una dosis de nostalgia que puede despertar buenos recuerdos entre quienes crecimos jugando con estos automóviles porque después de todo, transformar unos coches de juguete en una película de espionaje, no era precisamente la idea más sencilla de llevar a la pantalla, así que se agradece bastante el intento.
También, la cinta entiende que su principal atractivo está en ofrecer una aventura accesible, llena de movimiento y con suficientes momentos de entretenimiento para que puedas desconectarte durante un par de horas del mundo exterior, aunque eso no significa que consiga aprovechar todas las posibilidades de su peculiar punto de partida porque cuando se mira más allá de sus momentos de adrenalina, queda claro que estamos ante un filme bastante genérico cuya historia avanza mediante una fórmula demasiado familiar.
El guion recurre a varios clichés del cine de acción, situaciones predecibles y conflictos que rara vez consiguen sorprender, mientras que su estructura narrativa parece más preocupada por conectar una persecución con la siguiente que por desarrollar una historia con verdadera personalidad, de hecho, la premisa tenía posibilidades para construir una aventura con identidad propia, especialmente al combinar el espionaje con la amistad y los recuerdos compartidos pero el desarrollo termina cayendo en una simple ecuación.
Incluso cuando intenta introducir momentos de tensión o darle mayor peso emocional a las relaciones entre los protagonistas, la película no siempre consigue que esas situaciones tengan la fuerza necesaria, pues sus personajes se sienten más como piezas colocadas para que la trama avance que como individuos con conflictos capaces de enriquecerla, de hecho, habría sido interesante que el guion profundizara más en los años que los separaron y en las razones que hacen que vuelvan a confiar unos en otros cuando todo empeora.
A esto se le suma una comedia que no siempre termina de encajar con el tono de la aventura pues algunos chistes funcionan como pequeños descansos entre tanta acción, mientras que otros se sienten forzados y rompen el ritmo de determinadas escenas, aquí la película parece confiar demasiado en las bromas y en las reacciones exageradas de sus personajes para mantener un ambiente ligero pero no todas consiguen provocar el efecto esperado, lo que ocasiona que ciertos momentos pierdan parte de su impacto.
En definitiva, Matchbox consigue demostrar que incluso los coches de juguete tienen combustible suficiente para protagonizar una aventura cinematográfica gracias al carisma de John Cena, sus secuencias de acción y una nostalgia que le aporta cierto encanto a la propuesta pero entre persecuciones, explosiones y referencias, termina estrellándose contra sus propias limitaciones pues su predictibilidad, clichés y fórmula convencional le impiden encontrar una identidad propia en el género.
Calificación: 7/10

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