Cumbres Tenebrosas: Una Pasión que deslumbra entre sombras intensas y fascinantes pero irregular en su huella emocional

Cumbres Borrascosas es un romance que apuesta por la intensidad, el deseo que quema y la emoción desbordada como eje central de su propuesta, siendo una obra inspirada en el libro de Emily Brontë, la película busca convertir esa pasión turbulenta en una experiencia más visceral y contemporánea, dando como resultado un amor que impacta por momentos, seduce con su estética y energía pero que también evidencia ciertas irregularidades en su construcción dramática.

La historia se centra en la relación obsesiva y destructiva entre Catherine Earnshaw y Heathcliff, dos almas marcadas por el deseo, el orgullo y las diferencias sociales que fueron criados juntos en los páramos ingleses desde su infancia, provocando que su vínculo evolucione hacia una pasión intensa que termina fracturada por decisiones impulsadas por el estatus, la inseguridad y la ambición pero una vez que se vuelven a encontrar después de mucho tiempo, ambos abrirán heridas que nunca cerraron, desatando resentimiento.

Honestamente Cumbres Borrascosas funciona como un romance de alto voltaje que entiende la atracción y el deseo como su principal combustible ya que desde lo visual, la película sabe envolver con una atmósfera intensa, elegante y por momentos sofocante, junto a una fotografía que captura muy bien la sensación de aislamiento y tormenta emocional constante, gracias a que las imágenes se sienten poderosas y casi poéticas que ayudan a elevan la experiencia incluso cuando la historia pierde fuerza. 

Luego, la química entre los protagonistas es sin duda uno de los pilares más sólidos, tanto Margot Robbie como Jacob Elordi hacen un trabajo genial porque a través de la conexión física y emocional, ambos transmiten esa idea de amor que no es sano ni equilibrado, sino impulsivo, orgulloso y profundamente contradictorio, percibiéndose como una relación que arde con fuerza pero que también se destruye a sí misma, haciendo que esa intensidad se siente real en varios momentos, especialmente en las escenas de confrontación.

Sin embargo, el punto más determinante está en el guion porque es ahí donde se percibe tanto su potencial como sus limitaciones, la escritura apuesta por la pasión, el conflicto constante y el dramatismo elevado pero en varios momentos descuida la evolución interna de los personajes, ósea, se entiende lo que sienten pero no siempre se profundiza en la raíz de sus decisiones, las motivaciones están claras en la superficie, aunque faltan matices que permitan comprenderlos de una manera más compleja y humana.

Hay diálogos que funcionan muy bien, cargados de tensión y emoción contenida con frases que buscan quedarse resonando, no obstante, también existen escenas donde la reiteración del mismo conflicto termina debilitando el impacto, la narrativa se vuelve cíclica, mostrando discusión, deseo, orgullo, ruptura y nuevamente el mismo patrón, esa estructura provoca que el drama, aunque intenso, no siempre crezca en capas, sino que se mantenga en un mismo nivel emocional.

Otro aspecto interesante es cómo el guion prioriza el impacto inmediato sobre la construcción progresiva ya que busca constantemente el momento fuerte, la escena explosiva y el gesto que sacuda al espectador, esto mantiene la atención y evita que la película se sienta aburrida pero también impide que algunos momentos respiren con mayor naturalidad porque hay situaciones que podrían haber tenido más peso si se les hubiera dado más desarrollo previo.

El ritmo por su parte es relativamente estable, no se siente lenta pero sí tiene tramos donde el drama parece estancarse por insistir demasiado en la misma dinámica emocional, hay secuencias que prolongan el conflicto sin aportar un giro realmente significativo, lo que provoca una ligera sensación de repetición en la estructura narrativa pero aun así, nunca cae en el desinterés total porque la tensión romántica siempre está presente, incluso cuando la historia no avanza demasiado en términos narrativos.

En definitiva, Cumbres Borrascosas es un romance regular con destellos de grandeza visual y momentos de intensidad genuina pero con una escritura que simplifica demasiado una obra literaria que exigía mayor ambición narrativa, tiene sus cosas buenas como la química, atmósfera y la pasión pero también tiene sus puntos débiles como el guion y su profundidad limitada, no es una mala película pero tampoco alcanza la fuerza necesaria para convertirse en algo verdaderamente memorable.


 

 

Calificación: 7/10 

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