Coyote vs. Acme: Una nostálgica y divertida carta de amor a unos Looney Tunes que se niegan a desaparecer

Coyote vs. ACME es el tipo de película que desde su propia premisa, parece una locura que únicamente los Looney Tunes podrían hacer funcionar y aunque el resultado está lejos de ser una película espectacular o un nuevo clásico, el enorme cariño con el que recupera a estos personajes para colocarlos en una aventura completamente diferente sin arrebatarles aquello que los hizo inolvidables es genial ya que consigue que ellos todavía pueden hacernos reír, sorprendernos y despertar ese cariño que les teníamos en la niñez.

La historia se centra en Wile E. Coyote, quien luego de haber utilizado por muchos años lo productos de la marca ACME que han terminado provocando todo tipo de accidentes  decide hacer una demanda contra la compañía por los daños que sus productos le han ocasionado y para enfrentarse a una de las corporaciones más poderosas, contará con la ayuda de un abogado que encontrara en este peculiar caso, una oportunidad para demostrar su verdadero valor, dando comienzo a una batalla legal tan absurda como divertida en la que el destino del Coyote podría cambiar para siempre.

Coyote vs. Acme quizá no sea una película espectacular pero es una auténtica carta de amor a los Looney Tunes y eso termina siendo una de sus mayores virtudes ya que está cinta, está hecha con un cariño que se percibe constantemente en la cantidad de personajes conocidos que aparecen y en la manera en que cada uno conserva aquellas características que los hicieron inolvidables, además, existe un respeto evidente por el material original y por Wile E. Coyote, un personaje al cual no le iba muy bien que digamos.

Y gracias a ello, está uno de los detalles más bonitos de la película, el Coyote no necesita cambiar para funcionar ya que sigue siendo ese personaje silencioso, inteligente, obstinado, exageradamente confiado y condenado a fracasar una y otra vez, en donde su expresividad continúa diciendo muchísimo sin necesidad de palabras y la película entiende que convertirlo en alguien completamente diferente habría sido un error porque en lugar de eso, lo coloca en una batalla legal contra la compañía responsable de todas sus desgracias.

La premisa sobre qué pasaría si después de tantos años el Coyote finalmente decidiera dejar de perseguir al Correcaminos y llevara a ACME ante la justicia es una idea que podría haber funcionado únicamente como un chiste de unos cuantos minutos pero aquí, el guion consigue expandirla hasta convertirla en una historia con verdadero desarrollo porque la decisión de transformar los accidentes del Coyote en una demanda judicial, permite construir una comedia legal que introduce una crítica hacia el poder de las corporaciones.

También, la combinación entre comedia física, aventura, drama legal y sátira corporativa podría haber resultado caótica pero en buena parte consigue funcionar porque nunca pierde de vista cuál es el corazón de la historia, de hecho, resulta bastante agradable que la película no te trate como si necesitaras una explicación constante sobre quiénes son estos personajes porque El Coyote, el Correcaminos y compañía, simplemente existen dentro de este mundo y la historia permite que ellos sean las que generen buena parte del humor.

Hablando de nostalgia, es imposible no destacar la manera en que los personajes animados interactúan con los humanos ya que hay algo particularmente especial en ver a estos personajes que pertenecen a un mundo completamente caricaturesco compartiendo pantalla con personas reales, interactuando con objetos cotidianos y formando parte de situaciones que dentro de otro contexto, serían completamente normales, aquí la convivencia entre animación y acción real funciona sorprendentemente bien y permite que la película tenga una identidad propia.

Por supuesto, la película tampoco es perfecta ya que tiene algunos altibajos y existen momentos en los que el panfleto podría haber llevado determinadas situaciones mucho más lejos, una premisa tan ingeniosa como esta daba posibilidades para hacer una comedia todavía más disparatada, arriesgada, memorable y algunas partes terminan recurriendo a estructuras bastante conocidas del cine familiar y judicial, sin embargo, esas limitaciones no opacan sus virtudes porque la cinta sabe qué clase de experiencia quiere ofrecer.

En definitiva, Coyote vs. Acme es una entrañable, divertida y nostálgica obra de amor a los Looney Tunes que quizá no sea perfecta ni espectacular pero que está hecha con suficiente cariño, ingenio y corazón como para recordar por qué estos personajes siguen siendo tan especiales, en donde después de todo lo que tuvo que pasar para finalmente llegar a los cines, resulta todavía más satisfactorio poder disfrutarla en pantalla grande porque al final, Coyote vs. Acme le devuelve a los Looney Tunes el humor, corazón, imaginación y esa capacidad única de hacernos sonreír generación tras generación.


 

 

Calificación 8/10 

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