JEKYLL: Una inesperada obra que revela el lado más íntimo, elegante y emocional de Hyde

Después de varios años construyendo una identidad dominada por la intensidad, las guitarras pesadas y la oscuridad del rock, JEKYLL, el nuevo álbum de HYDE, toma una dirección completamente distinta para convertirse en el álbum más suave, delicado y diferente de toda su discografía, el cual nos permite descubrir a un HYDE dispuesto a explorar nuevas emociones a través de composiciones mucho más íntimas, elegantes y profundamente significativas, en donde más que buscar impactar con fuerza, JEKYLL cautiva por su capacidad de emocionar desde el silencio y la sutileza.

Hablar de JEKYLL, es hablar de un álbum que rompe por completo con las expectativas que HYDE había construido durante los últimos años de su carrera como solista porque después de una etapa dominada por riffs contundentes, baterías explosivas y una energía prácticamente inagotable, este trabajo decide recorrer el camino opuesto para ofrecer una experiencia mucho más serena, introspectiva y emocional ya que desde los primeros minutos, nos queda claro que no pretende competir con la intensidad de discos anteriores, sino de encontrar una identidad completamente distinta.

Inspirándose en la figura del Dr. Jekyll como símbolo de la parte más serena, sensible y reflexiva del ser humano, HYDE construye un álbum que explora emociones como la nostalgia, la vulnerabilidad, la soledad, la esperanza y la necesidad de aceptar todas las facetas que conforman la identidad de una persona, en la que lejos de presentar una colección de baladas aisladas, el disco funciona como una aventura emocional donde cada canción representa un momento de introspección, permitiendo descubrir una versión del artista pocas veces expuesta con tanta honestidad. 

Lo más curioso es que JEKYLL, fue concebido desde el inicio como la contraparte de HYDE [INSIDE], formando entre ambos una obra complementaria que refleja las dos caras de una misma personalidad, una impulsiva, feroz y dominada por la intensidad del rock y otra silenciosa, elegante y humana que encuentra su fuerza en la introspección y la sensibilidad, lo cual provoca que ambos funcionan como un mismo relato dividido en dos perspectivas completamente opuestas, permitiendo apreciar el extraordinario rango artístico de HYDE y su capacidad para expresar emociones desde extremos totalmente distintos.

A lo largo de todo este nuevo material musical, la elegancia de los arreglos orquestales, la delicadeza de cada interpretación y el peso de las emociones, sustituyen la fuerza de las guitarras como el eje principal de la experiencia, provocando que esa decisión convierta a JEKYLL en el álbum más suave y diferente de toda su discografía pero también en uno de los más valientes porque renuncia deliberadamente a la fórmula que mejor dominaba para demostrar que todavía existen nuevas formas de expresar su creatividad y sin duda, la jugada le sale de maravilla.

Naturalmente, resulta imposible no extrañar la agresividad que definió sus trabajos anteriores porque durante varios años, HYDE encontró en el rock el vehículo perfecto para transmitir rabia, oscuridad y una intensidad que pocas veces dejaba espacio para el silencio, de hecho, esa faceta sigue siendo una de las más representativas de su carrera por lo que el contraste con JEKYLL es enorme, sin embargo, conforme el álbum avanza, esa sensación comienza a transformarse en admiración ya que poco a poco queda, queda claro que este disco no reemplaza aquella versión de él, sino complementarla.

Luego, en JEKYLL no hay cambios bruscos de estilo ni canciones que parezcan estar fuera de lugar ya que cada una aporta algo indispensable para construir un viaje uniforme e inmersiva, “THE ABYSS” sobresale gracias a su impresionante carga dramática y una interpretación vocal que transmite una mezcla de melancolía y esperanza con una naturalidad extraordinaria, después, “FINAL PIECE” se convierte en uno de los momentos más conmovedores del disco al apoyarse en una instrumentación elegante que permite que la voz de HYDE brille con absoluta libertad,

Cuando llegamos con “NOSTALGIC”, esta roía hace honor a su nombre al envolver cada nota en una atmósfera cargada de recuerdos y emociones, mientras que “MAISIE -HYDE Ver.” y “SSS -HYDE Ver.-“, demuestran que incluso canciones ya conocidas, pueden adquirir una identidad completamente distinta cuando se reinterpretan bajo un concepto tan sólido, integrándose con total naturalidad al resto del álbum, sin olvidar que temas como “SO DREAMY”, “SMILING” y “FADING OUT”, terminan de consolidar una experiencia que fluye con una elegancia admirable y que invita a escuchar el disco de principio a fin.

Un aspecto sorprendente de JEKYLL es la manera en que permite redescubrir a HYDE como intérprete porque sin necesidad de recurrir constantemente a registros explosivos o a la potencia del rock, logra transmitir una enorme cantidad de sentimientos únicamente con pequeños matices en su voz, demostrando un nivel de madurez artística que solo puede alcanzarse después de décadas de experiencia, aquí cada interpretación es sincera, contenida y medida, dejando que las emociones hablen por sí mismas sin caer en excesos puesto que en cualquier aspecto, su voz es maravillosa.

Y más allá de representar un cambio de sonido, JEKYLL simboliza una evolución creativa que enriquece todavía más el legado de HYDE ya que es un disco que no busca impresionar mediante la espectacularidad inmediata, sino conquistarte poco a poco, revelando nuevos detalles en cada escucha y permitiendo que sus canciones adquieran un significado más profundo con el paso del tiempo, puede que no tenga la explosividad que muchos esperaban después de sus lanzamientos más recientes pero ofrece una obra construida con paciencia, sensibilidad y una convicción artística inquebrantable.

Al final, JEKYLL cambia la fuerza por la sensibilidad, el estruendo por el silencio y la intensidad del rock por una belleza melancólica que encuentra su propia manera de impactar, no es el disco que muchos esperaban después del camino que HYDE había recorrido en los últimos años pero con una identidad definida, una atmósfera que envuelve por completo y una honestidad artística que se percibe en cada canción, JEKYLL demuestra que los artistas verdaderamente grandes son aquellos que no temen reinventarse cuando todos esperan que sigan haciendo lo mismo.

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