This Mirror Weighs a Ton: La nueva obra maestra de Interpol donde se mira al espejo y descubre una nueva forma de evolucionar

This Mirror Weighs a Ton es una declaración de principios, una muestra de madurez y tremenda obra maestra que demuestra que Interpol con casi tres décadas de trayectoria musical, todavía puede sorprender, evolucionar y sonar tan relevante como en sus mejores momentos porque después de tantos años construyendo una identidad prácticamente inconfundible dentro del rock, Interpol decide experimentar con nuevas texturas y ampliar su universo sonoro sin renunciar a la esencia que la convirtió en una de las agrupaciones más importantes de su generación.

La verdad es que este nuevo material es oscuro, elegante, atmosférico, ambicioso, profundamente introspectivo y tremendamente adictivo, de hecho, lo más impresionante del disco, es que el tracklist es maravilloso porque adquiere mayor fuerza una vez que vas escuchando cada una de sus canciones, en donde cada tema, tiene una función específica dentro de este viaje, la cual es ayudar a construir la atmósfera general y mantener la coherencia de la experiencia para que puedes quedar completamente involucrado con su sonido que enserio, es impresionante.

Es más, con base en ello, ahí se encuentra una de las mayores virtudes del álbum, en ser un disco que pide ser escuchado en bucle no porque sus canciones sean sencillas o inmediatas, sino porque hay suficientes capas, detalles y cambios de textura como para que cada reproducción revele algo diferente, desde la primera escucha, te permites a ti mismo de disfrutar de las melodías, luego, la segunda empieza a revelar la producción, la tercera permite concentrarse en el bajo, las guitarras, los sintetizadores y después, aparecen los pequeños arreglos que probablemente habían pasado desapercibidos. 

Sin olvidar que en cuanto a sus temáticas, el álbum encuentra buena parte de su fuerza en una mirada introspectiva hacia la identidad, el paso del tiempo y la necesidad de enfrentarse a uno mismo pero también abordando cuestiones como la incertidumbre, la percepción, el aislamiento, la vulnerabilidad y la dificultad de encontrar claridad en un mundo cada vez más caótico, en donde el concepto del “espejo” funciona como una metáfora perfecta para ese ejercicio de observar aquello que muchas veces se intenta ocultar, explorando la relación entre el individuo y una sociedad dominada por la tecnología.

Cuando empezamos a escuchar a “This Mirror Weighs a Ton”, queda claro que algo es diferente ya que esta rola, abre el álbum de una manera hipnótica, casi fantasmal, apoyándose en sintetizadores, espacios vacíos, percusiones electrónicas y una atmósfera que se siente mucho más experimental de lo habitual, siendo una apertura que no busca impactar mediante una explosión inmediata de guitarras, sino atraparte poco a poco como una sombra que aparece en medio de la oscuridad, en la que su carácter  es minimalista y su utilización del espacio hacen que resulte una de las piezas más interesantes de Interpol.

Y si la canción que da nombre al disco funciona como una puerta hacia un territorio desconocido, “See Out Loud” demuestra que Interpol tampoco necesita abandonar sus raíces para evolucionar ya que las guitarras vuelven a tomar protagonismo, el bajo adquiere una presencia contundente y la canción recupera esa sensación de urgencia y tensión que forma parte del ADN de la banda, sin embargo, la producción añade nuevas capas y texturas que hacen que todo se sienta más amplio y sofisticado, siendo uno de esos temas que recuerdan por qué Interpol continúa siendo tan especial.

Después, “Iron City” continúa explorando ese equilibrio entre lo conocido y lo nuevo, construyendo una atmósfera mucho más fría, industrial y paranoica, en la que el bajo y la percusión crean una sensación casi mecánica mientras las guitarras se encargan de mantener esa oscuridad elegante que siempre ha acompañado a la banda, aquí la producción adquiere una importancia enorme porque los elementos electrónicos no están presentes únicamente para decorar la canción, sino para reforzar esa sensación de inquietud que atraviesa buena parte del álbum.

Una vez que reproducimos “Wounded Soldier”, su atmósfera más pausada y sus texturas electrónicas contribuyen a crear una sensación de vulnerabilidad y desconcierto, mientras la interpretación vocal de Paul Banks mantiene esa intensidad contenida que caracteriza sus mejores trabajos ya que la canción, encaja perfectamente con el concepto general del disco, el cual es observar un mundo cada vez más complejo y tratar de comprender qué lugar ocupa el individuo dentro de él, explorando esa sensación de incertidumbre y fragilidad que aparece cuando resulta cada vez más difícil encontrar respuestas.

Pero si hay una canción que demuestra que Interpol todavía puede hacer rock con una enorme fuerza es “Wings On Fire” porque aquí, aparecen nuevamente las guitarras, el bajo y la batería con una contundencia extraordinaria pero todo acompañado por una producción mucho más atmosférica que permite que cada instrumento tenga su propio espacio, en la que llegando al séptimo track llamado “Ever the Actor”, Interpol continúa ampliando el universo del álbum y deja todavía más claro el enorme trabajo realizado en la producción gracias a sus capas instrumentales y arreglos.

Y entonces llega “So Rides the Reindeer”, una rola donde la banda se permite jugar mucho más con su sonido, incorporando guitarra acústica, percusión programada y elementos que se alejan considerablemente de su fórmula habitual, siendo uno de los temas que mejor representan esa voluntad de experimentar que recorre el disco, luego “Darling Thoughts” vuelve a conectar con algunos de los elementos clásicos de Interpol pero con una instrumentalización más refinada y madura, sin olvidar que Wake Up” demuestra que la banda todavía puede sorprender, incluso cuando ya ha mostrado todas sus cartas.

Posteriormente, en la recta final del álbum aparece “Enemy”, un track donde el piano ocupa un lugar central y la canción abandona buena parte de la intensidad guitarrera para construir un espacio mucho más íntimo, en la que “Bird and The Serpent” vuelve a recuperar parte de la energía más reconocible del grupo pero incorporando arreglos que llevan la canción hacia un terreno mucho más expansivo y cuando llegamos a la última canción llamada “Sudden”, en lugar de terminar con una explosión, Interpol opta por una conclusión mucho más contemplativa, íntima y reflexiva, convirtiéndose en un epilogo emocional.

En definitiva, This Mirror Weighs a Ton es un trabajo ambicioso, innovador, atmosférico y bien construido en el que cada una de sus canciones, aportan algo diferente ya que todas terminan formando parte de un mismo viaje introspectivo, en donde la banda utiliza su pasado como punto de partida para continuar avanzando, demostrar que todavía tiene la capacidad de reinventarse, experimentar y encontrar nuevas formas de expresar su esencia sin quedar atrapada en ella, convirtiendo su experiencia en una herramienta para crear algo fresco, original y tremendamente cautivador.

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